La gastritis suele ser una de las primeras explicaciones que muchas personas encuentran cuando aparece dolor de estómago, ardor o molestias digestivas. Y, casi siempre, el estrés acaba señalado como el principal culpable. ¿Pero es realmente así?
El Dr. Francisco Javier Nebreda Durán, especialista en Aparato Digestivo de Hospital Universitari Dexeus, perteneciente a Grupo Quirónsalud, aclara qué hay de cierto y qué no en una de las creencias más extendidas sobre la salud digestiva.
El estrés no suele ser la causa directa de la gastritis
Aunque es habitual escuchar que una persona tiene “gastritis por estrés”, la realidad es más compleja. “No es cierto que el estrés sea la causa única de una gastritis”, explica el especialista. Según señala, situaciones extremas como traumatismos graves, cirugías complejas o enfermedades críticas sí pueden favorecer la aparición de gastritis, pero en la vida cotidiana el estrés suele actuar de otra manera.
“En el día a día, el estrés funciona más como un factor que altera la digestión o agrava síntomas preexistentes, pero no suele ser el origen directo de la inflamación del estómago”, añade el doctor.
¿Qué es realmente una gastritis?
Otro de los errores más frecuentes es utilizar el término gastritis para referirse a cualquier dolor o molestia estomacal. Sin embargo, desde el punto de vista médico, la gastritis tiene una definición concreta: es la inflamación de la mucosa que recubre el interior del estómago.
Su diagnóstico no se basa únicamente en los síntomas. Además de la historia clínica, en muchos casos son necesarias pruebas complementarias. La más importante es la endoscopia digestiva con biopsia, que permite visualizar directamente la mucosa gástrica e identificar posibles causas, como la infección por la bacteria Helicobacter pylori. Por ello, no todo ardor, pesadez o dolor abdominal significa necesariamente que exista una gastritis.
Las causas más frecuentes de la gastritis
Si el estrés no suele ser el principal responsable, ¿qué provoca realmente la gastritis? Según el Dr. Francisco Javier Nebreda, dos factores concentran la mayoría de los casos. “La infección por Helicobacter pylori y el uso frecuente de antiinflamatorios como el ibuprofeno o la aspirina son las causas más habituales”, explica. A estas se suman otros factores menos frecuentes, como el consumo excesivo de alcohol, el reflujo biliar o determinadas enfermedades autoinmunes. Identificar correctamente el origen es fundamental, ya que cada causa requiere un tratamiento diferente.
Cómo afecta el estrés al sistema digestivo
Aunque no sea el responsable directo de la mayoría de las gastritis, el estrés sí puede tener un impacto importante sobre el aparato digestivo. La explicación se encuentra en el llamado eje cerebro-intestino, una compleja red de comunicación entre el sistema nervioso y el aparato digestivo. “El estrés puede ralentizar la digestión, alterar la producción de moco protector del estómago y aumentar la sensibilidad visceral”, explica el experto.
Como consecuencia, síntomas como el dolor abdominal, la sensación de hinchazón, la acidez o las digestiones pesadas pueden intensificarse notablemente. Por eso muchas personas perciben que sus molestias digestivas empeoran en épocas de mayor tensión emocional, aunque no exista una gastritis como tal.
Cuándo consultar con un especialista
No todos los dolores de estómago requieren una valoración urgente, pero existen señales de alarma que no deben ignorarse. Entre ellas destacan:
- Dolor abdominal intenso o persistente.
- Vómitos con sangre o con aspecto de “posos de café”.
- Heces negras o alquitranadas.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Dificultad para tragar.
- Anemia.
- Síntomas que persisten durante semanas o no mejoran con las medidas habituales.
“Ante cualquiera de estas situaciones es importante consultar con un especialista para descartar enfermedades que requieran un diagnóstico y tratamiento específicos”, recomienda el doctor.
Hábitos que ayudan a proteger la salud digestiva
Más allá de los tratamientos médicos, existen hábitos cotidianos que pueden marcar una gran diferencia en el bienestar digestivo. Los expertos recomiendan:
- Mantener horarios regulares de comida.
- Comer despacio y masticar adecuadamente.
- Mantener una buena hidratación.
- Priorizar alimentos frescos y poco procesados.
- Reducir el consumo de ultraprocesados y grasas.
- Evitar el tabaco.
- Practicar ejercicio físico de forma regular.
- Gestionar adecuadamente el estrés.
Estos hábitos no solo ayudan a prevenir molestias digestivas, sino que también contribuyen a una mejor salud general.
El mito que más preocupa a los especialistas
Si hubiera una creencia que los digestólogos quisieran desterrar definitivamente, sería la idea de que cualquier problema gástrico se soluciona tomando un protector de estómago. “El mayor mito es pensar que la gastritis se cura únicamente con omeprazol”, señala el especialista.
Aunque estos medicamentos reducen la producción de ácido y pueden aliviar los síntomas, no eliminan necesariamente la causa del problema. “Si no identificamos y tratamos el origen, la inflamación o el daño pueden persistir. Por eso es tan importante evitar la automedicación y consultar con un profesional cuando las molestias son recurrentes”, concluye.
La clave
El estrés puede empeorar los síntomas digestivos, pero rara vez es el verdadero responsable de una gastritis. Ante molestias persistentes, el diagnóstico correcto es fundamental para encontrar la causa real y recibir el tratamiento más adecuado.
