Hace unos pocos meses, el exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán aseguraba en el Senado que la justicia española lo investiga a consecuencia de haber negociado con Carles Puigdemont el acuerdo de Bruselas con Junts per Catalunya. Lo decía en su comparecencia en la comisión del Senado que investiga el caso Koldo. Este martes, le ha tocado comparecer en esta investigación sobre presuntas irregularidades y tramas de corrupción socialista a José Luis Rodríguez Zapatero. Y el expresidente del Gobierno no ha querido ser tan taxativo pero sí que ha manifestado que, desde que participó en las negociaciones en Suiza con el presidente en el exilio, ha percibido que es víctima de un “in crescendo en la agresividad” que sufre por parte de la derecha.
Zapatero ha sido citado a declarar en el Senado para dar explicaciones sobre sus supuestas víctimas con la aerolínea Plus Ultra; cosa que él ha dicho que son inexistentes. La empresa fue rescatada con dinero público y era clienta de la consultoría Análisis Relevante SL, para la que Zapatero sí que trabajaba. De hecho, este lunes ha admitido que cobró “una media de 70.000 euros anuales”. En cambio, ha asegurado que no medió en el rescate de la aerolínea. “En absoluto”, ha aseverado en varias ocasiones durante su comparecencia. Ha negado que haya tenido nunca ningún tipo de relación con el presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola. Del mismo modo, ha asegurado que es “falsa, perversa, indignante y vergonzosa” la información publicada en algunos medios en la que se señalaba que Zapatero habría advertido a Julio Martínez Martínez —administrador único de la consultoría— que sería detenido.
Todas estas explicaciones las ha dado en respuesta a las senadoras de Unión del Pueblo Navarro y de Vox. Más tarde le ha tocado a Eduard Pujol, de Junts; que le ha preguntado —igual que hizo con Cerdán hace muchas semanas— si ve una relación entre estar investigados y haber negociado con el independentismo. El expresidente ha insistido en que rechazaba “especular”. “Sí que, a medida que se conoció que yo participaba bastante en las reuniones de Suiza, noté que llegaba una agresividad e intoxicación hacia mí; sí que noté un in crescendo de agresividad hacia mí a medida que yo participaba en las negociaciones; pero es especulación, no causa-efecto; me ha supuesto un coste”, ha añadido.
Pero, igual que ha asegurado que se siente orgulloso de haber negociado con ETA el final de la lucha armada, ha defendido haber negociado con Puigdemont en el extranjero, por su importancia “histórica”. “Es esencial recuperar este diálogo entre Junts y PSOE”, ha sentenciado el expresidente del Gobierno, ahora que las relaciones entre juntaires y socialistas están rotas a causa de los incumplimientos de los acuerdos de investidura por parte del ejecutivo de Sánchez.