Respuesta contundente del líder de En Comú Podem, Xavier Domènech, al ministro de Exteriores en funciones, José Manuel García Margallo, después de que esta mañana ha comparado la victoria de la confluencia en Catalunya con la de Adolf Hitler el 1930, en el que la gente "se equivocó" en las urnas. Domènech ha criticado que “el gobierno más corrupto del país" tenga "la santa vergüenza” de decir que “los catalanes han votado a un partido nazi”, y ha asegurado que “no se lo permitiremos, por la dignidad de Catalunya y sus votantes”.
Margallo, que ha hablado esta mañana en un programa televisivo, no sólo ha sido replicado por Domènech, sino también por el cabeza de lista en Lleida, Jaume Moya. Moya ha emplazado el popular a decirles todo eso a los campesinos, a los jóvenes en paro, a las mujeres, y más tarde todo ello ha servido al líder de los comunes para rematar que “la mejor respuesta será el ERE de su gobierno”, porque “no podemos aguantar más tanta demagogia y desvergüenza”.
"En realidad tienen miedo, tienen mucho miedo", ha asegurado Domenech, para añadir que "nos lo quisieron robar todo, futuro y esperanza, pero nos organizamos, nos miramos y empezamos a sonreír ya resistir, a desafiar, por superar el miedo y construir la alternativa ". También ha reconocido que "la campaña está siendo durísima", pero ha reiterado que el 26-J hay dos alternativas, o el PP o ellos.
Tensión puntual
El acto se ha celebrado en la plaza Dipòsit de Lleida, una zona complicada de la ciudad, elegida expresamente por el deterioro que sufre desde hace años. Pero precisamente este factor ha complicado las cosas, con gritos y jaleo puntuales de curiosos, que han obligado a un cuerpo de Mossos a presentarse y custodiar la zona.
Bastante ilustrativas eran las fachadas tapiadas de detrás del escenario. Ventanas y balcones de pisos abandonados, de colores desteñidos y bajo un sol de justicia que iba y venía. Y sin embargo, entre el alboroto, una niña pequeña hacía pompas de jabón en medio de la plaza, ignorando cualquier mensaje político.
Mientras volvía la calma, sólo interrumpida durante algunos segundos por un coche a ritmo de reaggeton, Moya enumeraba situaciones y personas, que sin lugar a dudas podían formar parte de la vida del barrio. Mujeres, "víctimas del terrorismo machista", payeses "que pagan el agua a precio de Moët Chandon", o hijos que vuelven a casa porque no pueden pagar la comida o donde vivir. Cuando se entra en política, siempre se arriesga.