Aunque los presuntos casos de corrupción sitúan a Mariano Rajoy ante la crisis más importante de la presente legislatura, en la Moncloa se respira alivio porque ningún miembro del Gobierno tiene una imputación de la Justicia, y el Congreso muestra síntomas de incapacitación para articular una alternativa real. Después de que la propuesta de moción de censura de Unidos Podemos haya caído en saco roto, el ejecutivo central se refugia en que hay que dejar trabajar a los tribunales y carga contra la oposición por "sobreactuación" a a la hora de fiscalizar su actuación.

"Hay grupos parlamentarios que han solicitado la comparecencia y eso hemos hecho", ha dicho el portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, después del Consejo de Ministros. De Vigo hacía referencia concretamente al secretario de Estado de Seguridad, José Antonio Nieto, quien ha asistido este viernes a la cámara baja para reiterar que no ayudó al encarcelado y expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, en el marco de la operació Lezo, aunque se reunió con su hermano Pablo González.

La cuestión es que el PSOE ha pedido la dimisión de Nieto, ya que un alto cargo "no puede estar bajo sospecha" y sería el precio a pagar para que los españoles "confíen" en el sistema. Si bien, no es su única exigencia, ya que junto con Ciudadanos también quieren el cese del Fiscal General del Estado, José Manuel Maza, y el de Anticorrupción, José Manuel Moix, quien levantó escándalo por haber recomendado que unos hechos del 2001 del caso Lezo podrían "enturbiar" la investigación.

Así y todo, De Vigo ha esquivado la pregunta sobre si Moix tendría que dimitir para que la lucha del gobierno Rajoy contra la corrupción mantuviera la credibilidad. Tampoco ha querido opinar sobre "conversaciones y especulaciones" difundidas por los medios de comunicación. "Siempre con luces y taquígrafos, que no haya sobreactuaciones porque es en el Congreso donde se hacen las exigencias de responsabilidades" remachó sobre que algunas voces hubieran pedido la dimisión del ministro de Justicia, Rafael Catalá, y del de Interior, Juan Ignacio Zoido, salpicados indirectamente por los escándalos de corrupción recientes.

Pero aunque PSOE y Cs mueven hilos para fiscalizar a Rajoy –como acelerar su citación en la comisión de investigación por la caja B del Partido Popular–, la descoordinación con Podemos pasa factura a la oposición. "El señor Iglesias nos tiene acostumbrados a presentar mociones de censura que no van a ningún sitio. Lo hizo en Madrid, Murcia... tiene el récord mundial. De asaltar los cielos se han quedado con el brindis al sol" se ha vanagloriado el portavoz gubernamental.

Ante ese escenario, en Moncloa exhiben su buque insignia, que es la economía, y dicen que el objetivo es seguir trabajando en mejorarla. El PNV ha allanado el camino del gallego este viernes, precisamente, porque no ha presentado ninguna enmienda a la totalidad a los presupuestos generales del Estado. Según fuentes de la Moncloa, fueron llamadas entre Rajoy y el portavoz Aitor Esteban lo que habría desencallado la negociación. También, el hecho de que los jeltzales pusieran como condición la renovación del cupo vasco, que supone el dinero que Euskadi y el Estado se transfieren entre sí.

De esa forma, los casos de corrupción en el PP ni siquiera pasan factura a la estabilidad del Gobierno, porque los "números son muy buenos" en palabras de De Vigo, cosa que también está avalada por Cs. La constatación llegará la próxima semana, ya que en el debate de enmiendas hechas por la oposición se espera que estas caigan "en último minuto" según fuentes del ejecutivo.