Durante la comisión de Interior que se celebró este miércoles en el Parlament, se produjo un momento de tensión que se ha hecho viral en las redes sociales. Se trata de un enfrentamiento entre Núria Parlon y Ester Capella que estalló a raíz de las palabras que el diputado de la CUP Xavier Pellicer dedicó a la consellera de Interior. La socialista interrumpió a Pellicer para recriminarle algunas de las afirmaciones que había hecho, como que ella "se inhibía de sus responsabilidades", pero Capella, como presidenta de la comisión, llamó al orden y le retiró la palabra.
Fue en este preciso instante cuando los ánimos se caldearon, con Capella asegurando que “la presidencia de esta comisión la llevo yo, no usted”, una afirmación a la que Parlon respondió que el diputado de la CUP le estaba faltando al respeto y que le parecía “muy grave”. La socialista pidió amparo al considerar que Pellicer la estaba “insultando directamente”. “Me está diciendo mentirosa y usted no me está protegiendo”, le recriminó a la portavoz de ERC.
Ante las acusaciones, Capella negó que se hubiera producido ningún insulto y aseguró que Parlon “no tenía razón”. “La libertad de expresión de los diputados llega a los límites que se pueden expresar con las consideraciones que se creen oportunas”, afirmó la presidenta, al tiempo que instó a Parlon a defenderse en su intervención de las supuestas “mentiras”. “Mi obligación es que se mantenga la posibilidad de que los diputados se expresen libremente, así como usted como consellera”. El enganchón terminó cuando la consellera soltó: “ya hablaremos, ya hablaremos en otro lugar”. Finalmente, Pellicer pudo completar su intervención en la comisión.
El acto estaba destinado a que Parlon, junto con el director general de la Policía, Josep Lluís Trapero, diera explicaciones sobre diversos operativos policiales después de ser citada por algunos grupos parlamentarios. De la comisión no surgió ninguna novedad más allá de repasar los informes policiales derivados de las actuaciones de orden público, sobre todo en las manifestaciones que se vivieron el mes de octubre en Barcelona a favor de Palestina, que derivaron en graves incidentes y también en el uso de lanzadores de foam, espray OC y la defensa policial. Trapero insistió en el hecho de que el uso de gas pimienta para desbloquear la salida de los autobuses del Hapoel Jerusalem del hotel situado sobre la estación de Sants se hizo sin autorización del CECOR y se hizo por “urgencia” y por decisión de los jefes operativos sobre el terreno para evitar que los autobuses quedaran cercados por los manifestantes.