El secretario general de Junts, Jordi Turull, ha situado la lucha contra la extrema derecha, el relevo generacional y la recuperación de la credibilidad en la gestión como algunos de los principales retos que debe afrontar el independentismo para recuperar la iniciativa política. En una conferencia titulada "El independentismo ante los retos actuales en clave de futuro", en el marco de la 58ª edición de la Universitat Catalana d'Estiu en Prada de Conflent, Turull ha advertido de que el auge de la extrema derecha, y especialmente los discursos de exclusión, pueden acabar alejando a ciudadanos del objetivo de la independencia. "La extrema derecha alejará a miles de ciudadanos del objetivo de un Estado propio, porque se les dice que no se les quiere y sobran porque son diferentes", ha afirmado. Para el dirigente de Junts, la batalla contra la ultraderecha "no es una batalla ideológica por una hegemonía electoral", sino "un combate de valores" vinculado a la libertad, la cohesión social y los principios que, según ha defendido, han definido históricamente el catalanismo.
Turull ha alertado de que el crecimiento de la extrema derecha representa "una peligrosa enmienda a la totalidad a lo que ha representado históricamente el catalanismo humanista". "Las amenazas siempre nos han venido de fuera, pero por primera vez nos llega de dentro empapado a través de la exclusión al diferente", ha señalado. En este sentido, ha reivindicado que "la nación catalana nunca ha avanzado con odio", porque el odio "lleva a la desesperanza". El número dos de Junts también ha cargado contra lo que considera intentos de desviar el debate independentista hacia Aliança Catalana. En declaraciones a los medios después de la conferencia, ha asegurado que "todo el mundo nos quiere distraer para que miremos hacia otra fuerza política", en referencia a la formación de Sílvia Orriols. Turull ha insistido en que el "combate de verdad" del independentismo es con el Estado y que el principal objetivo debe ser conseguir las herramientas políticas necesarias para gobernar Catalunya.
Presión a Podemos por las competencias de inmigración
En paralelo, Turull ha vuelto a poner sobre la mesa una de las principales reivindicaciones de Junts ante el Gobierno español: la delegación a la Generalitat de las competencias en inmigración. Junts ya avanzó que volvería a presentar la propuesta que fue rechazada por el Congreso de los Diputados hace más de un año con el voto en contra de PP, Vox y Podemos, con un calendario que dependerá de la cámara baja y que anunciará la portavoz de Junts en Madrid, Míriam Nogueras. "Queremos dar una respuesta netamente catalana a un reto muy catalán y que afecta muy decisivamente Catalunya", ha defendido Turull. Según ha argumentado, la Generalitat necesita "recursos e instrumentos para poder decidir cuántos cabemos, desde los flujos, y para decidir una política de integración". "Que la referencia sea la Generalitat de Catalunya, porque Catalunya es una nación y el fenómeno demográfico en Catalunya no tiene nada que ver con otros lugares", ha añadido.
Turull ha puesto especialmente el foco en Podemos, a quien ha reclamado que apoye la iniciativa de Junts y no acabe votando junto al PP y Vox. "Esperamos que Podemos rectifique con la delegación de las competencias", ha afirmado. Y ha planteado directamente el dilema a los de Ione Belarra de cara a una próxima votación: "Habrá que ver si Podemos se pone al lado de PP y Vox para tumbar nuestra propuesta". El dirigente de Junts ha considerado que el PSOE intentará "ganar tiempo para seguir en la Moncloa" y ha insistido en que Catalunya necesita asumir capacidad de decisión en materia migratoria. "Cada vez se hace más evidente que Catalunya lo necesita", ha sentenciado. Turull también ha lamentado que el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, deje en manos de Junts la defensa de los intereses catalanes. "Lo que es triste es que Salvador Illa deje en manos de Junts los intereses de Catalunya", ha afirmado.
En este contexto, ha remarcado que Junts quiere ejercer de alternativa al Gobierno socialista. "Estamos concentrados en ser la alternativa al Gobierno de Salvador Illa. Alguien, en cambio, optó por ser la muleta", ha espetado, en una referencia implícita a las fuerzas que apoyan al Gobierno.
"Crisis de relato"
Durante la conferencia, Turull ha partido de la derrota del independentismo en las elecciones catalanas del 12 de mayo de 2024, cuando el movimiento perdió la mayoría absoluta en el Parlament. El dirigente de Junts ha remarcado que un 44,6% de la población no fue a votar y ha defendido que el resultado electoral no se puede interpretar como la desaparición del independentismo. "No se debe confundir una derrota electoral con la muerte de un movimiento", ha afirmado. Según Turull, la liberación nacional solo muere cuando la sociedad que lo sostiene deja de considerar que el proyecto responde a sus necesidades. Por eso ha señalado que el independentismo sufre sobre todo una "crisis de relato".
"Hemos hablado demasiado de lo que hicimos, de las diferencias y demasiado poco de las aspiraciones de la ciudadanía y de lo que haremos", ha considerado. En este sentido, ha defendido que el independentismo debe dejar de mirar permanentemente hacia el pasado y volver a explicar "el porqué" del proyecto. "No hemos perdido el sujeto, sino su movilización", ha resumido. Turull ha reivindicado que los fundamentos del sentimiento nacional catalán continúan intactos: "El aprecio por la lengua, la cultura, la voluntad de gobernarnos sigue intacto". Y ha añadido que los motivos para defender la independencia "no han ido disminuyendo, sino que han crecido".
Conectar con los jóvenes y con los problemas cotidianos
Uno de los cuatro grandes retos que ha señalado es el relevo generacional. Turull ha admitido que las nuevas generaciones tienen una relación diferente con el trabajo, el tiempo, las expectativas de futuro y la política. "Muchos jóvenes no tienen esta percepción" de que el esfuerzo presente comportará necesariamente una recompensa futura, ha explicado. Por eso, ha defendido que el independentismo debe conectar el proyecto nacional con cuestiones como la vivienda, la precariedad laboral o el cambio climático. "Si un joven siente que la política es un mundo lejos de su vida real, difícilmente se sentirá interpelado por un discurso que no hable primero de sus problemas concretos", ha apuntado. El secretario general de Junts ha reclamado, asimismo, ampliar el marco independentista y explicar "por qué el Estado propio daría mejores soluciones". Y ha reivindicado que los jóvenes no pueden ser solo destinatarios del proyecto, sino que "se deben sentir actores".
Crítica a la gestión del Govern Illa
El segundo gran reto es recuperar la credibilidad en la gestión. Turull ha rechazado la dicotomía entre gestión y nación y ha defendido que "el independentismo es acción política". En este punto, ha utilizado el déficit fiscal como uno de los argumentos para explicar las consecuencias de la dependencia del Estado. "Con la mitad de los 22.000 millones de euros tendríamos muchos más recursos para vivienda, Rodalies o el refuerzo del catalán", ha afirmado. Según Turull, estos recursos ejemplifican "los costes de la dependencia de España".
El dirigente de Junts ha considerado que el independentismo tiene una oportunidad ante un Govern de Illa que, a su parecer, "no ha mostrado buena gestión, ni liderazgo ni ambición". Ha puesto como ejemplos el caos de Rodalies y la crisis de los informes PISA y ha definido el ejecutivo socialista como "un Govern de la resignación". Sin embargo, ha advertido que el independentismo no puede limitarse a la "queja permanente". "Debemos mostrar la alternativa como propuesta", ha defendido.
Unidad sin uniformidad
El tercer reto es la unidad del movimiento independentista. Turull ha reivindicado una "unidad del independentismo sin uniformidad" y ha advertido que se ha confundido demasiado a menudo la unidad estratégica con una uniformidad que considera "indeseable e imposible". "Somos un movimiento plural y eso es una fortaleza", ha afirmado. A su parecer, esta pluralidad se debe gestionar "con madurez" para que no acabe convirtiéndose en un enfrentamiento interno.
"La unidad que necesita el independentismo no es la de los partidos que se unifican, sino la de los ciudadanos que reconocen un proyecto común", ha remarcado. Turull ha reivindicado también que "el mandato del 1-O sigue vigente" y ha recordado que hay países que han tardado años en consumar una declaración de independencia. Finalmente, ha reclamado "paciencia estratégica", que ha definido como la capacidad de mantener los objetivos claros mientras se construyen paso a paso las condiciones para consolidarlos. "No podemos confundir pragmatismo con resignación", ha advertido.
Turull ha cerrado su intervención reivindicando la esperanza como una herramienta política. "En política de lucha por la libertad nacional, la esperanza es un acto político", ha afirmado. Y ha defendido que la reanudación independentista debe volver a confiar "en la fuerza de la gente" y ser capaz de activarla a través de una "nueva esperanza". En esta línea, ha reclamado liderazgos capaces de mirar los retos del país con "gafas generacionales y no electorales", y ha puesto como ejemplo al presidente de Junts, Carles Puigdemont.
