Tras capturar a Nicolás Maduro en Venezuela y amenazar con una conquista de Groenlandia, Donald Trump anunció la creación de la Junta de Paz, un organismo liderado por él mismo que —presuntamente— tiene como objetivo solucionar conflictos internacionales, como el de Gaza. Antes de viajar hacia Suiza para participar en el Foro Económico de Davos, el presidente de Estados Unidos ha enviado una invitación al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que participe en este nuevo ente global. La Moncloa, sin embargo, evita precipitarse en la respuesta y todavía no ha contestado a la misiva del magnate norteamericano. “Hemos recibido la carta y todavía estamos estudiando la propuesta”, confirman a ElNacional.cat fuentes del Gobierno.
Quien sí rechaza plenamente la participación del Estado español en esta cumbre es uno de los socios habituales de Sánchez. Izquierda Unida —actualmente integrada dentro de Sumar— pide al presidente del Gobierno que rechace la participación porque es un foro que está “fuera del control” de la ONU y solo pretende “saquear” el territorio palestino en favor de Israel. Se ha pronunciado de esta manera Antonio Maíllo, líder del partido y también candidato a las próximas elecciones andaluzas, que ha denunciado que el ente no cuenta con “garantías de legalidad internacional”. Y se ha posicionado en la misma línea el diputado en el Congreso de IU Enrique Santiago: “España no puede blanquear el plan genocida de Israel y EE. UU. para Palestina”.
Sánchez se ha erigido en el último año como una voz propalestina en Occidente. El Gobierno se situó al frente del reconocimiento del Estado de Palestina, una decisión coordinada con otros países europeos con el objetivo de presionar a Israel y reactivar la vía de la solución de dos estados. Sánchez ha vinculado este gesto a la defensa del derecho internacional humanitario y a la condena explícita de las operaciones militares israelíes en Gaza, un discurso que lo ha diferenciado de otros líderes europeos como Friedrich Merz.
Hasta ahora, el posicionamiento de Sánchez había tenido costes diplomáticos evidentes, ya que, junto con la negativa a aumentar el gasto en defensa como pide la OTAN, ha provocado que la relación con Estados Unidos se haya tensionado. Trump ha reiterado en diversas ocasiones que no estaba nada contento con el Gobierno, llegando a describirlo como un “problema”. Aun así, Sánchez ha mantenido su posición, reforzando su perfil internacional como líder crítico con Israel.
En este sentido, si Sánchez acepta la oferta de Trump, coincidirá precisamente con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. El mandatario hebreo ya ha accedido a formar parte de la Junta de Paz y mantiene una visión diametralmente opuesta a la del presidente español en lo que respecta a Gaza. Baréin, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos también han aceptado unirse, así como Albania, Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Hungría, Kazajistán, Marruecos, Turquía y Vietnam.