Quim Torra ha entrado esta tarde en el Saló Daurat para presidir por última vez una reunión de su gobierno, pero esta vez ya no lo ha hecho como president de la Generalitat. Poco antes había recibido la visita del agente judicial del TSJC que le comunicaba oficialmente que la sentencia de inhabilitación era ya firme. Se ha negado a firmar la notificación, como se le ha reclamado, pero eso no ha cambiado nada: La inhabilitación ya era efectiva.

Por eso, cuando ha atravesado el Pati dels Tarongers para dirigirse a la reunión de su gabinete ya no era president, lo cual ha ofrecido una imagen inédita en el Palau, de un presidente inhabilitado encabezando una reunión de un gobierno cesado por la sentencia del Supremo.

Quim Torra, durante la última reunión de Gobierno / Jordi Bedmar

A partir de aquel momento, todo estaba previsto. Incluso el canal de Telegram del 131 president que se ha activado casi de manera inmediata, una vez Torra ha sido despojado del cargo.

Durante la última reunión, Torra ha explicado a los miembros del Govern el contenido de la intervención que estaba a punto de protagonizar en la galería Gótica y su voluntad de bajar después a la plaça Sant Jaume para saludar los concentrados antes de marcharse. Pero también les ha querido enviar un último mensaje,

Torra ha emplazado a sus consellers a trabajar juntos y a mantener la "ambición nacional", en un tono similar al qué ha expuesto pocos minutos después durante la declaración institucional.

Recuento a mano alzada

Ha sido una intervención de despedida con cierto tono de nostalgia. Incluso ha preguntado a los consellers cuáles ocupaban sus departamentos desde el primer día en qué se puso en marcha la legislatura, y estos se han identificando alzando la mano.

Con ellos ha repasado momentos complejos de estos dos años como el juicio en el Supremo contra los líderes del procés, las sentencias por sedición y las protestas posteriores en la calle, el temporal Gloria de comienzos de este año, la DANA de semanas antes... y, evidentemente, la pandemia provocada por el coronavirus, la cual les ha instado a gestionar bien.

Acto seguido, se ha dirigido a la Galería Gótica, donde ha pronunciado la intervención en catalán e inglés, y entre medidas de distancia social provocada por la Covid-19. Mientras Torra intervenía y emplazaba a los ciudadanos a empujar como a "única esperanza", se oía el ruido provocado por la concentración en las puertas del Palau.

Después de despedirse del personal de presidencia y de sus colaboradores, Torra ha salido a la plaza Sant Jaume donde ha exhibido la pancarta que ha provocado su inhabilitación. Allí lo esperaban representantes de las fuerzas independentistas y los responsables de Òmnium Cultural, Marcel Mauri, y de la ANC, Elisenda Paluzie. Acto seguido se ha marchado entre la gente.

Salida a la plaza

Ha sido un gesto que, aunque premeditado por Torra, ha provocado una cierta sorpresa entre los responsables del servicio de orden de las entidades, que habían previsto meticulosamente el espacio para garantizar la distancia entre los concentrados y que, de golpe, han visto desbaratada su estricta planficación.

El 131 presidente ha hecho un breve recorrido acompañado de su esposa, Carlota Miró, por la calle Ferran, al mismo tiempo que en diferentes municipios de Catalunya se repetían las concentraciones de protesta por la inhabilitación, y JxCat y ERC pedían un pleno monográfico con la intervención del expresidente.

El Gobierno mañana no tiene todavía prevista en la agenda su habitual reunión de los martes del Consejo Ejecutivo a la espera que el BOE y el DOGC publique el decreto de cese del presidente y el Govern pueda aprobar la delegación de sus funciones al vicepresidente, Pere Aragonès. Una vez rubricado el decreto, será el Parlamento el que activará su reloj para unas nuevas elecciones en cinco meses.