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El llamamiento a parar los pies a la ultraderecha y a los discursos xenófobos se ha convertido en el hilo que ha conectado buena parte de las intervenciones que han protagonizado partidos, instituciones y sociedad civil en el marco de la Diada de este año. Si la víspera el president, Salvador Illa, había instado a no permitir que nada ni nadie ponga en peligro la convivencia, este 11 de Setembre la reivindicación de una Catalunya abierta y cohesionada ante la extrema derecha se han repetido a lo largo de la mañana mientras desfilaban los diferentes protagonistas ante la tradicional ofrenda al monumento de Rafael Casanova. A mediodía, el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, lo ha sintetizado llamando a construir un "frente cívico amplio, mayoritario y radicalmente democrático para avanzar en la defensa de derechos, libertades y soberanía nacional". La movilización independentista convocada por la tarde por la Assemblea Nacional y el resto de entidades soberanistas ha reunido en Barcelona, según la Guardia Urbana, a 45.000 asistentes, una cifra que consigue remontar los 28.000 asistentes del año pasado, a pesar de mantenerse muy lejos de las grandes movilizaciones protagonizadas durante el procés. Según los organizadores, han sido 100.000 los concentrados en Barcelona y 130.000 en total, si se añaden las convocatorias de Girona y Amposta.

La Diada se ha celebrado la misma semana en que la abrumadora victoria de Alternativa por Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt ha disparado las alertas en toda Europa. El president en el exilio, Carles Puigdemont, que ha tildado de "tragedia" y aviso muy serio el éxito de la formación de ultraderecha alemana, remachaba el jueves este toque de atención en una reunión con el president Artur Mas en Waterloo en la que instaron a construir una sólida mayoría nacional. También el president José Montilla ha hecho un llamamiento a la cultura del pacto y la construcción de alianzas, invocando los cincuenta años de la Diada unitaria de Sant Boi de Llobregat, mientras que el president Jordi Pujol ha destacado que el 11 de Setembre es la fiesta "de todos los que viven, trabajan en Catalunya y quieren ser catalanes".

Crecimiento AC

Las llamadas de atención por la polarización política se han disparado también en Catalunya ante las encuestas que señalan un crecimiento muy importante de Aliança Catalana, que ya detectó el Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) el pasado mes de julio y que posteriores sondeos no han hecho más que confirmar. Este viernes el diario El Mundo ha publicado una encuesta que señala un retroceso del PSC, que mantendría el primer puesto, pero perdería entre 9 y 11 diputados hasta 31 y 33 escaños, mientras que Aliança se dispararía de los dos diputados actuales de Sílvia Orriols hasta los 25-28, y quedaría en segunda posición, por delante de ERC (19-21) y Junts (19-22). Esta encuesta también señala un crecimiento de Vox, que pasaría de 11 escaños actuales hasta 13-15. ERC ha responsabilizado al PSC del crecimiento de la ultraderecha y de gobernar sin ambición nacional, mientras que Junts ha acusado al Govern de Salvador Illa de favorecer su crecimiento alimentando el malestar social.

La polarización política que marcan los sondeos se ha hecho también evidente en los actos de celebración de la Diada. El jueves por la tarde, la convocatoria de Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres acabó en un enfrentamiento con los manifestantes de grupos de izquierdas que intentaban impedir el acto, lo cual desembocó en cargas policiales. La tensión se ha repetido este viernes en Barcelona.

Amnistía

La Diada de este año se celebra justo cuando el Tribunal Constitucional se prepara para abordar la amnistía, con lo cual se tiene que agotar el recorrido judicial de esta ley y permitir el retorno de los exiliados, según reconoce el Tribunal Supremo. Esta reivindicación tampoco ha faltado en algunas de las intervenciones. Además, después de unos años de ausencia, también el presidente de ERC, Oriol Junqueras, igualmente pendiente de la aplicación de la amnistía, ha acudido a la manifestación independentista convocada por las entidades.

Las reivindicaciones de este 11 de Setembre no han sido ajenas a la fuerte crisis en el Estado, con el gobierno de Pedro Sánchez asediado por los casos judiciales y la mala gestión de la crisis de Ceuta; ni a la gestión de los dos primeros años de Govern de Salvador Illa, que no ha conseguido superar los déficits de inversiones que han desencadenado un grave deterioro de las infraestructuras y de los servicios en Catalunya.

Cumbre independentista

Precisamente, la degradación de los servicios y la decadencia de la lengua catalana se han convertido en el eje de la reivindicación de la Assemblea al acabar el recorrido de la manifestación por las calles de Barcelona, Girona i Amposta. "O independencia o decadencia. No permaneceremos pasivos ante un país cada vez peor", ha advertido el presidente de la Assemblea, Josep Vila, que ha anunciado que promoverán antes de un mes una cumbre desde una "transversalidad amplia y no partidista" para dar un nuevo impulso al independentismo con una gran movilización de cara al próximo año, en el que se conmemorarán diez años del referéndum del 1-O.

Vila no ha hecho referencia al auge de la ultraderecha, como sí había hecho por la mañana el presidente de Òmnium cuando ha instado a "volver a vertebrar el carril central de este país" con un proyecto "integrador, inclusivo y de justicia social". Entre los manifestantes que han desfilado tras la convocatoria de las entidades se encontraba la líder de Aliança, Sílvia Orriols.