Este sábado el agua que brota de la fuente de la plaza de la Pau de Lleida está teñida de color amarillo. Es la fuente que está situada justo delante de la subdelegación del gobierno español en Lleida, donde se concentran buena parte de las protestas para pedir la liberación de los presos políticos. Alguien ha echado colorante y el agua se ha teñido completamente de amarillo.

La acción llega justo después de que el alcalde de Lleida, Àngel Ros, haya asegurado esta semana que comparte con el delegado del gobierno español en Catalunya, Enric Millo, el concepto de "neutralidad" del espacio público.

En este sentido, Ros señaló este viernes en el pleno municipal que la Paeria seguirá actuando como hasta ahora –y no por que lo pida Millo-, es decir retirando aquellos símbolos de las calles, plazas o edificios municipales "que no sean compartidos" por el conjunto de la ciudadanía, ya puedan ser lazos o pancartas de color amarillo así como pintadas "ofensivas" con motivos, por ejemplo, de cariz fascista.