Los dos partidos que forman la coalición de gobierno española, PSOE y Sumar, suman un nuevo punto de tensión en su relación con la tramitación de la ley de nacionalidad saharaui en el Congreso de los Diputados. En una rueda de prensa este martes, la portavoz adjunta de Sumar, Tesh Sidi, diputada de Más Madrid y de origen saharaui, le ha pedido al PSOE que no ponga “ningún palo en la rueda” de la ley en su tramitación en el Congreso de los Diputados. La proposición de ley, que permitiría que los nacidos en el Sáhara Occidental antes de 1976 y sus descendientes obtengan la nacionalidad española, dio un paso más en su trámite en la cámara baja española con la constitución de la ponencia el pasado 28 de abril, después de más de un año en el cajón. “Yo solo pido al Partido Socialista que no ponga ningún palo en la rueda”, ha dicho la diputada ante los medios de comunicación, que también ha advertido que ven “movimientos bastante sospechosos” con la negación de solicitudes de nacionalidad en diversas administraciones. La portavoz de Sumar ha avisado que si no cuentan finalmente con el apoyo de los socialistas negociarán con otros grupos que “estén dispuestos a apoyar esta norma”.
Preguntada sobre los avances de esta proposición de ley, Sidi ha explicado que la intención es convocar la nueva ponencia este mes de mayo y ha señalado que están dispuestos a aceptar las enmiendas presentadas por el PSOE, que fue el único grupo que votó en contra de la toma en consideración de esta iniciativa. “Si no tenemos el Partido Socialista de nuestro lado, tendremos otros grupos para negociar que también están dispuestos a apoyar esta norma, porque es una norma de consensos mínimos y con muy pocas enmiendas”, ha constatado.
Sidi ha añadido que “nadie entendería tampoco que el PP votara en contra”, porque, según ha recalcado, no se está hablando de “nuevas regularizaciones”, sino de personas con situación regular en España que simplemente tendrían una reducción del plazo de acceso a la nacionalidad a dos años en vez de diez años. En último lugar, la diputada ha exigido “responsabilidad” a sus socios en el gobierno de coalición, sobre todo por posicionarse a favor “de sus propios votantes y las familias de acogida”, muchas de las cuales, ha señalado, están en sus filas, “incluidos diputados, aquí en el Congreso”, ha indicado.
La propuesta de Sumar
Esta proposición de ley, presentada por Sumar esta legislatura y por Unidas Podemos durante la legislatura pasada, reconocería la nacionalidad por carta de naturaleza a los saharauis nacidos antes del 26 de febrero de 1976, cuando el Sáhara Occidental todavía era una provincia española, así como a sus descendientes. Para los que quedan fuera de esta situación, la ley reduciría de diez a dos años el tiempo de residencia legal exigido a los ciudadanos apátridas, como los saharauis refugiados, para solicitar la nacionalidad. La norma llevaba en un cajón desde febrero de 2025, cuando el Congreso aprobó su toma en consideración solo con el voto en contra del PSOE y la abstención de Vox. Desde Sumar han vinculado la falta de interés de los socialistas, que presiden la comisión que ahora la tiene que tramitar, al giro de esta formación respecto del Sáhara y la consideración del plan de autonomía del territorio dentro del Estado marroquí como la forma más “creíble” de poner fin al conflicto y al proceso de descolonización.
Las reticencias de los socialistas se concentran, han dicho, en la posición del Ministerio de Exteriores de José Manuel Albares, de quien “depende” el avance de la norma, ya que los socialistas llegaron a presentar una enmienda a la regularización de inmigrantes aprobada hace escasas semanas para incluir a los saharauis. El cambio de posición española respecto del Sáhara Occidental se dio en el año 2022, coincidiendo con la entrada de Albares en el ministerio de Exteriores para sustituir a Arancha González Laya, quien encendió un conflicto diplomático con Marruecos al acoger a Brahim Ghali, líder del Polisario, en un hospital de Logroño para un tratamiento médico de urgencia. La crisis diplomática se cerró con el reconocimiento del plan de autonomía de Marruecos, también defendido por la administración estadounidense de Donald Trump, como el punto de inicio desde donde negociar una salida del conflicto que sea aceptada por ambas partes.