Pedro Sánchez viajará por cuarta vez a China la próxima semana. Aterrizará este domingo en Pekín y el lunes arrancará una visita oficial que se alargará hasta el miércoles 15 de abril. El presidente del Gobierno llegará en plena proyección internacional de su figura, ahora que tiene un conflicto abierto con Donald Trump por su condena a la ofensiva norteamericana en Irán. El socialista, precisamente, va a reforzar los puentes con la administración china y, según explican fuentes del Gobierno, a profundizar en su relación política con el presidente Xi Jinping; equilibrar la relación económica entre los dos estados e impulsar más relaciones bilaterales en ámbitos como la cultura, la innovación y la ciencia. También ha sido invitada su esposa, Begoña Gómez.
El otro acompañante destacado de Sánchez en este viaje será su ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que se incorporará a la visita a partir del martes 14 de abril. De hecho, este viaje —planeado desde hace meses— estará marcado por la política exterior. Sánchez animará a Xi a ejercer como fuerza estabilizadora ante el conflicto en Irán, como gran potencia que es el gigante asiático. De momento, China no ha jugado un papel de mediación directa, pero estas mismas fuentes de la Moncloa destacan que —al igual que el presidente socialista— ha denunciado la violación del derecho internacional que suponen los ataques. Además, este martes intervino en el último momento y consiguió que Donald Trump extendiera su fecha límite para Irán para reabrir el estrecho de Ormuz.
Cuarta visita de Sánchez a China
Será la cuarta vez que Sánchez viaja a China y, si mantiene la intención de agotar la legislatura, no será la última. Desde el Gobierno explican que la intención del presidente socialista es viajar al gigante asiático una vez al año. Ya están preparando la siguiente visita, aseveran. El viaje de este mes de abril de 2026 se enmarca en la voluntad del ejecutivo español de estrechar lazos estratégicos, como han hecho también mandatarios como el alemán Friedrich Merz o el francés Emmanuel Macron, que recientemente también han visitado la capital china. La visita tendrá lugar un mes antes de la que hará el presidente estadounidense, Donald Trump, que tiene previsto reunirse con Xi a mediados de mayo.
Acercamiento a Xi en pleno choque con Trump
Desde la Moncloa insisten en que, a pesar del momento de máxima proyección internacional que tiene Sánchez, va en un marco claro de estado miembro de la Unión Europea y con un mensaje de construir relaciones entre el Viejo Continente y el gigante asiático. Ha sido, hasta ahora, el líder europeo más crítico con la ofensiva de Trump. Este miércoles, después de que el magnate estadounidense extendiera su ultimátum, el socialista escribió en Twitter que su ejecutivo “no aplaudirá a quienes incendian el mundo porque se presenten con un cubo”.
La Moncloa insiste en que el acercamiento a China no debe interpretarse como un alejamiento de Estados Unidos, sino como una estrategia coordinada con la Unión Europea. A pesar de todo, cabe recordar que en 2025, en plena amenaza arancelaria, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, menospreció la visita de Sánchez a Xi advirtiendo que un acercamiento a China sería como “cortarse el cuello”.
Es la primera vez que la visita de Sánchez a China tiene la consideración de “viaje oficial” por parte de las autoridades locales. Será el martes cuando se reúna por enésima vez con Xi. También mantendrá un encuentro con el primer ministro chino, Li Qiang, y con el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular, Zhao Leji. La Moncloa da mucha importancia a esta interlocución directa entre Sánchez y el presidente chino en sus esfuerzos por crear un marco institucional estable y una relación estratégica entre los dos países. De hecho, fuentes del Gobierno destacan que si bien en 2025 los dos mandatarios mantuvieron una comida, este año habrá un banquete, que en términos diplomáticos supone un avance.

Sánchez busca inversiones, equilibrar el déficit comercial y acuerdos en cultura, innovación y ciencia
El objetivo de Sánchez será equilibrar el actual déficit comercial de más de 40.000 millones de euros en favor de China, obtener más acceso a los mercados agrícolas y a las tierras raras por parte del Estado español, y captar más inversiones de valor añadido que generen empleo local e impulsen la innovación tecnológica. El presidente español arrancará el viaje con una visita a la empresa Xiaomi y la Academia China de las Ciencias (el CSIC chino), donde recibirá un título honorífico.
El objetivo de esta primera jornada es atraer inversores. A pesar de que las exportaciones españolas han aumentado un 7% en un año, el déficit comercial sigue creciendo y ya ha superado los 40.000 millones de euros anuales, principalmente a causa de la llegada de coches eléctricos chinos. La Moncloa pretende que China permita más acceso a los productos agrícolas e industriales, y modificar algunas decisiones adoptadas en su guerra arancelaria con Estados Unidos que afectan a productos europeos. También aspira a acordar el acceso a materiales críticos y tierras raras y captar inversiones de calidad que generen valor añadido e innovación en el tejido industrial español.
Los dos gobiernos firmarán también convenios de colaboración en el ámbito de la enseñanza del castellano y los intercambios culturales. El miércoles 15 de abril cerrará la agenda con un encuentro con empresas innovadoras y con el presidente de la Cámara de Comercio UE-China en el hotel Regent.
La peste porcina de Barcelona
El Gobierno celebra el acuerdo que alcanzaron los dos ejecutivos para evitar que el episodio de peste porcina en Barcelona afectara al conjunto de las exportaciones de porcino del Estado. Fuentes del ejecutivo recuerdan que, en este tipo de casos, es habitual que China cierre el comercio en todo el país, pero que, fruto de las buenas relaciones, se pudo territorializar la prohibición. Ahora, la Moncloa espera cerrar un acuerdo para aplicar este mismo criterio a otros productos ante situaciones similares.