Ante la decisión de JxCat y ERC de llevar la suspensión de los diputados presos y exiliados al pleno del Parlament, Pedro Sánchez ha querido hacer una advertencia: las decisiones judiciales se tienen que acatar. En una rueda de prensa desde Nueva York este miércoles, el presidente español ha evitado responder si el ejecutivo español acudirá al Tribunal Constitucional en caso de desobediencia. "No queremos seguir judicializando la crisis política", se ha limitado a decir.
En el marco de su visita a Estados Unidos, para asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas, Sánchez ha asegurado que "lo único que pide" al independentismo es que "acate la sentencia". En este sentido, ha advertido que "las sentencias pueden gustar más o menos, pero se tienen que acatar".
Según ha explicado el presidente español, nadie le ha preguntado por el 1-O en su gira por Canadá y Estados Unidos, sino por la nueva "dinámica" en las relaciones de los dos gobiernos. En este sentido, ha aprovechado para reivindicar el acuerdo entre el Estado y la Generalitat valorado en 1.459 millones de euros, entre los cuales los de la disposición adicional tercera del Estatut.
"Ayer se llegó a un acuerdo muy importante en diez años", ha reivindicado Sánchez, que lo ha descrito como un "segundo paso" en la normalización de las relaciones después de la activación este verano de las comisiones bilaterales Generalitat-Estado. "Y seguiremos haciendo camino desde la ley y el diálogo", se ha comprometido.
Finalmente, el jefe del Estado ha admitido que el hecho de que le pregunten por Catalunya en el exterior "no traslada la mejor imagen a la opinión pública internacional", pero ha afirmado que le han trasladado "comprensión y reconocimiento" por la etapa de diálogo iniciada entre Catalunya y el Estado español. "Nuestra prioridad es resolver esta crisis", ha insistido.