Segunda jornada de proyección internacional de Pedro Sánchez desde Barcelona. El presidente del Gobierno ha lanzado un llamamiento a reforzar la democracia ante el crecimiento de la ultraderecha y el autoritarismo. Lo ha hecho en la apertura de la IV reunión En defensa de la democracia, que ha reunido en la capital catalana a responsables políticos progresistas de una veintena de países. Sánchez ha advertido que “la democracia no se puede dar por hecho" y ha alertado que el riesgo que corre el sistema no solo proviene de los ataques exteriores, sino también de su funcionamiento interno, con el crecimiento de las desigualdades o la desinformación, por lo cual ha llamado a reforzarla y perfeccionarla día a día. “El verdadero riesgo al que nos enfrentamos es que la democracia se vacíe por dentro mientras se la ataca desde fuera”, ha asegurado.
La reunión de esta cumbre en la capital catalana se produce en un momento de potente proyección internacional de Sánchez, gracias a la bandera del no en la guerra que ha liderado ante la ofensiva de Donald Trump en Oriente Medio. Este foro se ha convocado en paralelo a la Global Progressive Mobilisation, en que desde el viernes debaten en la Fira de Barcelona representantes de fuerzas progresistas de diferentes países, y al día siguiente de la cumbre que celebraron en el Palacio de Pedralbes y el presidente español y el presidente de Brasil, Luiz Inácio.
En la obertura de la reunión En defensa de la democracia, Sánchez ha advertido que la respuesta “no puede ser meramente defensiva”. “No basta con resistir, debemos proponer, liderar, demostrar que la democracia no solo se defiende, sino que se perfecciona día a día”, ha reclamado. En su intervención ha asegurado que todos los presentes comparten la preocupación, pero sobre todo la responsabilidad de dar respuesta a esta situación, a “actuar”, a “hacer lo que sea necesario para defender y fortalecer el sistema democrático”; ha alertado de los ataques que sufre el sistema multilateral, los intentos de impugnar las reglas del derecho internacional y la peligrosa normalización del uso de la fuerza, pero también del crecimiento de las desigualdades dentro de los países y la desinformación que erosiona la confianza en los gobiernos y las instituciones democráticas.
Desigualdad
Para abordar esta defensa y perfeccionamiento de la democracia, Sánchez ha planteado cinco prioridades: la renovación del sistema multilateral, con el reforzamiento de las Naciones Unidas, que ha defendido que sean dirigidas por una mujer; la gobernanza digital, impulsando normas para controlar las redes sociales, que España ya está desarrollando, pero que se debe llevar a cabo en todos los países porque “Internet no tiene fronteras”; y el combate contra la desigualdad, que es “además de injusta, difícilmente compatible con las democracias grandes y fuertes”.
“Lo que nos une es más que un diagnóstico, es una visión. Compartimos la visión de que la democracia es el mejor sistema para responder a la complejidad de nuestra sociedad, organizarlas y hacerlas progresar de manera justa. Y también la convicción de que las democracias deben adaptarse y renovarse para responder mejor a las demandas de nuestro tiempo”, ha remachado Sánchez.
El expresidente de Chile Gabriel Boric, que ha intervenido a continuación, ha coincidido con la diagnosis de Sánchez, tanto en lo que se refiere a la fragilidad de la democracia y la necesidad de cuidarla día tras día, como en la llamada a preservar el multilateralismo, pero cambiándolo. Boric también ha defendido que, por primera vez en su historia, una mujer lidere las Naciones Unidas.
México
La tercera en intervenir ha sido la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien ha hecho una reivindicación de la historia de su país, de la que se ha mostrado “orgullosa”. “Vengo de un pueblo que reconoce su origen en las grandes culturas milenarias, aquellas que fueron esclavizadas y silenciadas, pero nunca derrotadas. Hay memorias que no se conquistan y raíces que nunca se arrancan”, ha reivindicado. Precisamente, la presencia de Sheinbaum en la cumbre es una de las que más expectación ha levantado, tras la tensión de los últimos años entre España y México por el no reconocimiento de los abusos cometidos durante la conquista española. Antes de entrar en la cumbre, la presidenta ha negado que exista ninguna crisis con España.
En su intervención Sheinbaum ha asegurado que México tiene como principios constitucionales en política exterior el respeto a la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, el rechazo al uso de la fuerza, la igualdad jurídica de los estados y el respeto a los derechos humanos; y ha coincidido con Sánchez en que "la democracia implica libertad, pero es una palabra vacía si no la acompaña justicia social, soberanía y libertad de los pueblos”. Ha advertido que la democracia debe garantizar la redistribución, la participación, la paz, la cooperación y la inclusión.
La presidenta mexicana ha reiterado su propuesta de dedicar el 10% del gasto mundial en armamento a impulsar un programa global de reforestación, para “en vez de labrar la guerra, labrar la vida” y una declaración contra la intervención en Cuba.
