La visita de Claudia Sheinbaum a Barcelona era uno de los grandes atractivos de la IV Reunión En Defensa de la Democracia, que se ha erigido en el punto de lanza del movimiento democrático ante las políticas que está imponiendo Donald Trump en todo el mundo. La presidenta mexicana ha escogido la capital catalana, donde paralelamente se celebra la Global Progressive Mobilisation, para su primer viaje a Europa desde que asumió el cargo. La presencia de Sheinbaum representa un punto de inflexión en el deshielo con España después de ocho años de tensiones diplomáticas por la falta de reconocimiento de los abusos históricos y el sufrimiento causado por los conquistadores españoles durante la colonización de América. Aunque no hay prevista ninguna reunión formal entre Sheinbaum y Pedro Sánchez, había mucha expectación mediática por las palabras y gestos que pudieran romper el distanciamiento bilateral entre los dos países en el primer encuentro entre los dos presidentes. Y Sheinbaum ha hecho unas breves declaraciones antes de la entrada a la reunión en las que ha dado por cerrada la crisis con España o, más bien, ha negado que nunca existiera. “No hay crisis diplomática, nunca la ha habido. Lo que es muy importante es que se reconozca la fuerza de los pueblos originarios para nuestra patria”, ha asegurado la presidenta, que también ha afirmado estar “contenta” de estar en Barcelona para “defender la democracia con principios”.  La reunión de Barcelona parte de la iniciativa En Defensa de la Democracia, impulsada originalmente por el expresidente chileno Gabriel Boric, y ha reunido, además de a Sánchez como anfitrión, y a Sheinbaum, a los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia), Yamandú Orsi (Uruguay) y Cyril Ramaphosa (Sudáfrica). 

La crisis diplomática entre México y España se originó en 2019 con una carta del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador que envió al rey Felipe VI en la que le instaba a pedir perdón por los abusos históricos cometidos por los españoles durante la conquista y colonización de América, hace cinco siglos. La corona española guardó silencio, pero el gobierno de Pedro Sánchez lamentó la publicación de la carta y rechazó su contenido, aunque no hubo una respuesta formal de Madrid. Esto escaló en octubre de 2024, cuando Sheinbaum no invitó al rey a su toma de posesión, hecho que llevó a España a no enviar representación oficial, marcando un punto bajo en las relaciones bilaterales en décadas. Aunque Sheinbaum ha reiterado que las relaciones nunca se rompieron, ha insistido en reconocer estos “abusos históricos”.

La petición inicial de López Obrador generó fuertes críticas en España de partidos como el PP y Vox, y tensiones diplomáticas en el 2022, cuando Obrador propuso una "pausa" en las relaciones diplomáticas motivada por críticas a empresas españolas energéticas, a las cuales acusó de "contubernio económico" y de ver en México como "tierra de conquista". Sheinbaum defendió esta postura, argumentando que una disculpa “engrandece” a los gobiernos, y vinculó la exclusión del rey a la falta de respuesta. Las relaciones comercial y cultural continuaron fuertes, pero las políticas se encontraban en su peor momento desde 1977, cuando México y España retomaron sus relaciones diplomáticas después de 38 años de rotura a causa de la Guerra Civil y el exilio republicano.

En el 2025, pero, se produjeron algunos gestos de deshielo, como las declaraciones del ministro José Manuel Albares durante la inauguración a Madrid de la exposición La mujer en el México indígena, donde reconoció "dolor e injusticia hacia los pueblos originarios", calificándolo como parte de la historia compartida que no se tiene que negar ni olvidar. El 16 de marzo de 2026, Felipe VI visitó esta misma exposición al Museo Arqueológico Nacional de Madrid, acompañado por el embajador mexicano Quirino Ordaz Coppel; allá admitió explícitamente "muchos abusos y controversias éticas" en la Conquista de América, destacando el valor del patrimonio indígena cedido por México. Unas palabras que fueron muy criticadas por el PP y Vox, y que el mismo Alberto Núñez Feijóo calificó de "disparate". Sheinbaum valoró ambos gestos como "primeros pasos" hacia el reconocimiento histórico, allanando el camino para su viaje en Barcelona.