La intervención del presidente español, Pedro Sánchez, ante el Círculo de Economía, justo al día siguiente que el CNI reconociera que había espiado al president, Pere Aragonès, y el entorno del president Carles Puigdemont, había levantado la máxima expectación del auditorio. Consciente de esto, el mandatario español ha empezado su intervención expresando lo que ha descrito como una "declaración de principios", manifestando su "profundo respeto por Catalunya". Pero no ha ido más allá. Aragonès lo había recibido momentos antes a las puertas de la jornada con ademán serio y le ha advertido que la situación es "muy grave". Y no obstante, con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, sentada en la primera fila, Sánchez ha optado por obviar el tema que mantiene bajo cero las relaciones con el Govern.

 

El presidente español se ha limitado a expresar su "respeto y consideración" hacia la sociedad catalana y sus instituciones, así como su "firme voluntad de seguir avanzando en el diálogo, la negociación y el acuerdo". Ha ventilado la cuestión con una genérica apelación que "no hay propósito más noble para cualquier responsable político que construir convivencia" a fin de que los ciudadanos, en un momento tan especial y tan complejo, vivan en una sociedad sin fracturas. Y aquí ha quedado todo. Posteriormente, desde la Moncloa se ha explicado que los dos dirigentes políticos han acordado concertar un encuentro. Pero eso será otro día.

Sánchez, que ha saludado a Aragonès con un querido Pere Aragonès y se ha referido en todo momento a Von der Leyen como querida Úrsula, ha reivindicado al tomar la palabra el patriotismo europeo y ha asegurado que Europa es "una nueva y complementaría identidad" al lado de otras muchas, como es la patria española y la patria catalana.

Ante un foro eminentemente empresarial, el presidente ha dedicado su intervención esencialmente a abordar la situación económica en el Estado español, en medio de la crisis provocada primero por la covid y después por la guerra en Ucrania. Ha empezado asegurando que la economía española está respondiendo con solidez. Ha argumentado sus palabras recordando los datos macroeconómicos y celebrando los últimos resultados sobre la situación del mercado laboral, "con más empleo y trabajo de más calidad". De hecho, no ha ahorrado elogios a la reforma laboral aprobada por su Ejecutivo.

Ha asegurado que su gobierno tiene un rumbo claro y determinación para abordar las medidas que necesita el país, a pesar de ser consciente de las dificultades que las "turbulencias" provocan en la política. Ha asegurado que "las turbulencias pasarán y lo que perdurará será Europa", pero también que España habrá conseguido que primera vez vencer la lacra de la precariedad laboral, que el SMI se dignifique y que miles de familias antes abandonadas ahora reciban un ingreso mínimo vital, que las personas mayores tienen unas pensiones dignas... "Este y no otro es nuestro plan. Avanzar, vencer obstáculos y conseguir una meta clara que es proporcionar al mayor número de personas una vida digna, con trabajo y sueldo digno, y hacer retroceder solo la intolerancia y las conductas no ejemplares", ha remachado. Y su gobierno ha hecho eso, ha subrayado, huyendo de la "confrontación estéril" y apelando a la "máxima unidad".

Sánchez ha advertido que el trabajo de todos es preservar los elementos positivos que plantea la situación económica, y ha alertado a Von der Leyen que en eso Europa es clave. Ha recordado que el Gobierno puso en marcha un ambicioso plan de recuperación y resiliencia, basándose en la transformación digital y la transición ecológica, así como un plan económico para hacer frente a la crisis.