El contexto para celebrar un aniversario de la Constitución española no podía ser más adverso para el Estado. Para empezar, ni siquiera su padre fundador, el rey Juan Carlos I, se encuentra en España, sino fugado en Emiratos Árabes. Pero no sólo eso. El Gobierno se ha visto abocado esta misma semana a aprobar los presupuestos con el fantasma resucitado de la anti-España. El castellano –que hoy la pluma constitucionalista de Vargas Llosa califica de "lengua clandestina"– ha vuelto a encender la derecha y la izquierda más jacobinas. Y la implicación de EH Bildu en Madrid ha puesto la guinda. En una entrevista en El Periódico, Pedro Sánchez ha corrido a erigirse en defensor de la Carta Magna. Y su vicepresidente Pablo Iglesias ha aprovechado la jornada para escribir un artículo a Público sobre "el horizonte republicano". No podían faltar más ingredientes. Tampoco el ruido de sables de los exmilitares que quieren fusilar 26 millones de españoles.

El día ha arrancado con una información de El País: "El rey Juan Carlos presenta una regularización fiscal". El escrito presentado a la Agencia Tributaria, que hace referencia a las tarjetas opacas, ha marcado el tradicional acto que se celebra en el Congreso de los Diputados. Presidido por Pedro Sánchez y Meritxell Batet, han ido los principales poderes del Estado muchos dirigentes estatales y autonómicos de los grandes partidos españoles. Como siempre, han faltado los partidos independentistas. Pero también Vox ha devaluado su presencia porque Santiago Abascal ha preferido contraprogramar un acto en Barcelona. El partido ultra también ha convocado una doble manifestación a las afueras del Congreso, que ha obligado a blindarlo policialmente. Tampoco ha asistido la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. Cada vez más ausencias en este acto.

Casi todos han cerrado filas con el régimen en descomposición y especialmente con la monarquía. Pedro Sánchez ha hecho una breve declaración sin preguntas, que le ha servido para esquivar los conflictos abiertos. El presidente español ha dicho que "son 42 años de democracia" y que "sobran las razones y los argumentos para celebrar su fortaleza y su vigencia". Ha recordado cómo el estado de alarma, previsto en la Carta Magna, ha permitido "dar una respuesta eficaz" a la pandemia. Y ha celebrado la aprobación de los presupuestos del Estado, que "elevan a la máxima categoría el alma social de la Constitución". Nada más que eso.

Casi envueltos en una rojigualda, Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso han defendido los "42 años de convivencia" que ha dado la Constitución. La presidenta madrileña ha dicho que su articulado "es más avanzado" que algunas leyes que se están redactando hoy. Ha sido preguntada por la noticia del emérito y ha pasado de puntillas. Ha destacado su figura, que hizo que "a los españoles nos fundiéramos en un abrazo", pero ha dicho que no "le corresponde valorar" las informaciones. También ha esquivado el chat de exmilitares. Pero ha comprado la tesis: "Hay miembros del Gobierno que quieren derrocar esta Constitución". Casado ha denunciado que "los enemigos de la Constitución están en la dirección del Estado".

Curiosamente, los mismos términos que ha utilizado Iván Espinosa de los Monteros, portavoz de Vox en el Congreso: "Hoy enemigos de la Constitución están en el gobierno y en lo que llaman la dirección del Estado". Ha avisado de que es "un momento grave y delicado" porque "quieren acabar con la monarquía parlamentaria". Cuando ha sido preguntado por la regularización fiscal del emérito, ha dicho "no tener opinión" porque "tiene derecho a acogerse a la normativa fiscal como el resto de españoles". Con respecto a las cartas y chats de exmilitares, ha compartido la "preocupación". Ha quitado importancia a que sean exmilitares, "como podrían ser expanaderos o exalbañiles"-

En este contexto, la única voz discrepante ha sido la de Unidas Podemos. Pablo Echenique ha denunciado que la Constitución está "bajo asedio", pero de Vox, que dice que los gobiernos de Franco eran mejores, y del PP, que bloquea la renovación de los órganos constitucionales. Con respecto a la información sobre Juan Carlos I, ha asegurado que lo que está haciendo es "confesar que ha defraudado" y que lo hace "porque lo han pillado". Gerardo Pisarello, de los comunes, ha reivindicado sus "convicciones republicanas".

Batet defiende una Constitución "integradora"

Como consecuencia de la pandemia, el acto se ha tenido que celebrar al aire libre, en la Carrera de San Jerónimo. Ha habido presencia de sanitarios invitados, y la presidenta Meritxell Batet les ha dedicado, en forma de agradecimiento, la primera mitad de su discurso. La segunda parte ha estado dedicada a defender una "lectura integradora" de la Constitución española, que da espacio para defender proyectos políticos "diferentes y hasta opuestos".

"Una Constitución inclusiva demanda una lectura honesta y abierta; una lectura también integradora, que no pretenda apropiarse del texto constitucional convirtiéndolo en bandera y patrimonio partidista", ha defendido la presidenta del Congreso de los Diputados. "La democracia y la Constitución exigen aceptar al otro y considerar sus argumentos, asumir sus posibles ventajas, someter a crítica sus razones y, desde luego, aceptar su plena y legítima participación en nuestro sistema político e institucional", ha añadido.

Batet se ha acordado del rey, pero de Felipe VI. Ha subrayado como hace unas pocas semanas "nos convocó a un gran esfuerzo colectivo de entendimiento y concordia".

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