Pedro Sánchez ha querido empezar el año 2026 con un mensaje directo a los suyos, en un momento marcado por la presión mediática y política hacia su ejecutivo. En una carta dirigida a los militantes del PSOE, el presidente del Gobierno ha reiterado su voluntad de agotar la legislatura y ha asegurado que no piensa “tirar la toalla”. A pesar de las turbulencias de los últimos meses, que han sacudido al partido y han hecho aflorar dudas entre sus filas, el líder socialista ha hecho un llamamiento a recuperar el espíritu combativo: “Nos mantenemos firmes en nuestras convicciones”, afirma, convencido de que hay que encarar el 2026 “cargados de energía, nuevas políticas y la ambición de siempre”. En la misiva, Sánchez reconoce las “dificultades del momento” y admite que “algunos progresistas” se han dejado llevar por la “nostalgia y la derrota”, pero insiste en que es tiempo de “mostrar compromiso y coraje”. Todo ello, sin hacer ninguna mención a los recientes escándalos de presunta corrupción y acoso sexual que han salpicado a diversos cargos del partido.

Sánchez también aprovecha la carta para cargar contra el relato que cuestiona la legitimidad de su gobierno. “Dicen que los tiempos han cambiado. Que la aritmética parlamentaria es demasiado compleja. Que la izquierda solo tiene derecho a gobernar con mayorías absolutas”, escribe el líder socialista, antes de rechazar con rotundidad esta tesis. Asegura que, a pesar de respetar estos argumentos, no solo no los comparte, sino que los rechaza “plenamente”, convencido de que el deber de los progresistas es “hacer frente a esta realidad y conseguir que España siga avanzando”. En este contexto, señala como responsables de las dificultades políticas actuales a la “coalición PP–VOX y sus cómplices”, a los que acusa de estar dispuestos a atacar al ejecutivo “con todo lo que tengan”, incluso “sobrepasando los límites de la verdad y la democracia”.

Tres motivos para continuar adelante

Para reforzar su voluntad de continuar al frente del Gobierno, Sánchez enumera tres motivos que, según dice, le mueven a seguir hasta 2027. El primero, de carácter económico, hace referencia a los “mejores resultados económicos, sociales y medioambientales de la historia democrática de España”, que atribuye a la acción de su ejecutivo. El segundo motivo tiene una dimensión internacional, ya que asegura que España se ha convertido en “el contrapeso más grande que existe en Europa al avance de la internacional ultraderechista” y defiende que su gobierno es una de las pocas voces que todavía planta cara con firmeza a favor de la paz, el derecho internacional, los derechos laborales, el estado del bienestar, los compromisos climáticos y el feminismo. Como tercer y último argumento, Sánchez apela al “principio de la esperanza” que teorizó el filósofo socialista alemán Ernst Bloch en 1947, y reivindica que, precisamente cuando el progreso está en riesgo, los progresistas tienen “el deber moral de luchar para hacerlo posible”.