La ruptura del gobierno municipal de Girona entre Guanyem, Junts y ERC ha abierto un duro intercambio de reproches entre el alcalde, Lluc Salellas, y la hasta ahora vicealcaldesa, Gemma Geis. Mientras el edil acusa a Junts de haber roto el pacto por "electoralismo y miedo a la extrema derecha", la portavoz de la formación justifica la salida por el "personalismo" de Salellas y una manera de gobernar que, asegura, no compartían. Salellas ha calificado la decisión de Junts de "error político y de cálculo", defendiendo que en las últimas semanas "no ha pasado nada diferente" dentro del gobierno respecto a los últimos tres años. Según el alcalde, la ruptura responde a una estrategia de cara a las municipales de 2027. "Desafortunadamente, Gemma Geis y Junts han decidido romper este acuerdo claramente pensando en las elecciones", ha afirmado.
El edil ha ido más allá y ha asegurado que el movimiento "da alas" al PSC, a Aliança Catalana y "a Madrid", y ha apuntado directamente a una motivación electoral vinculada al crecimiento de la extrema derecha. "Si alguien por miedo a la extrema derecha ha querido introducir una táctica electoral, la responsabilidad es de Junts", ha remarcado. A pesar de la crisis, Salellas ha querido transmitir un mensaje de continuidad y ha asegurado que el gobierno "continúa determinado y con una hoja de ruta", basado en los 64 puntos del acuerdo de 2023. También ha reivindicado la gestión realizada, destacando el impulso del Campus de Salud, la vivienda pública, la limitación de los pisos turísticos o la pacificación de calles. En paralelo, ha tendido la mano a ERC para que se mantenga en el gobierno y permita "desarrollar un gobierno de izquierdas e independentista en Girona que sea referente en el país". Con la salida de Junts, el ejecutivo queda en minoría con 11 de los 27 concejales.
Junts denuncia "personalismo" y falta de prioridades
Desde el otro lado, Gemma Geis ha defendido que la decisión de abandonar el gobierno ha sido "muy meditada" y tomada "por responsabilidad", después de un cúmulo de discrepancias con la manera de gobernar de Guanyem. La portavoz de Junts ha acusado a Salellas de liderar un gobierno "demasiado personalista" y de haber dejado en segundo término proyectos y carpetas que consideraban prioritarias. "Hemos visto cómo iniciativas importantes se iban posponiendo sin calendario", ha lamentado.
Entre los ejemplos, Geis ha citado problemas de funcionamiento interno del Ayuntamiento, especialmente en recursos humanos, así como cuestiones del día a día como la limpieza, el estado de las calles o el plan de asfaltado. También ha mencionado la moratoria a determinados comercios o los retrasos en la nueva oficina de contratación. "Gobernar no es solo impulsar grandes proyectos, sino hacer que la ciudad funcione cada día", ha afirmado. En este sentido, ha asegurado que el "grado de exigencia" de Junts ha sido superior y que muchas de sus demandas han quedado relegadas. Geis también ha cuestionado algunos de los anuncios del gobierno, como las inversiones vinculadas al Campus de Salud, que ha calificado de "humo" porque, según dice, no se han reflejado en los presupuestos de la Generalitat.
Ruptura "serena" pero con reproches cruzados
A pesar de la dureza de las críticas, la hasta ahora vicealcaldesa ha insistido en que la salida se hace de manera "serena y con ánimo constructivo". Junts, ha dicho, hará una "oposición responsable", apoyando las iniciativas que consideren positivas para la ciudad y los puntos del acuerdo de gobierno que compartan. Sin embargo, ha admitido que la relación con Guanyem se había deteriorado en las últimas semanas, con juntas de gobierno "tensionadas" y una "crisis de confianza" que ha acabado haciendo insalvables las diferencias.
Geis también ha querido desvincular la decisión del auge de Aliança Catalana o del contexto electoral. "Lo importante no es el relato nacional, sino el de ciudad", ha afirmado, asegurando que su prioridad es resolver los problemas de los gerundenses.
La ruptura deja el gobierno municipal en una situación de fragilidad, pendiente de la posición de ERC, que todavía no se ha pronunciado. Mientras tanto, Guanyem ya trabaja en la reorganización del cartapacio para adaptarse al nuevo escenario. Con menos de un año para las municipales, la ruptura del tripartito abre una nueva etapa política en Girona marcada por la incertidumbre y el inicio de una pugna de relatos entre los antiguos socios de gobierno.
