Alfredo Pérez Rubalcaba ofreció en marzo de 2013, cuando era secretario general del PSOE, al presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, una propuesta de reforma constitucional que tenía como objetivo atajar el independentismo, y que el líder del PP olvidó en un cajón.

Según el documento, avanzado este martes por El Español, Rubalcaba —fallecido en 2019 sugería que una reforma constitucional podía ser el vehículo necesario para resolver las nuevas demandas de la sociedad española y encauzar el siglo XXI, en especial respecto a un modelo autonómico que veía amenazado por la pujanza del independentismo en Catalunya. “Consideramos que la reforma constitucional es necesaria para muchas de las demandas que expresa la sociedad española y para muchos de los problemas que presenta un texto que ha quedado inadecuado y atrasado ante las nuevas realidades del siglo XXI”, escribió.

 

 

En su propuesta, Rubalcaba consideraba que una Constitución reformada debía recoger las unidades territoriales del Estado, la participación de las comunidades en la gobernación del país, la reforma del Senado y la necesidad de adoptar un mejor modelo de financiación, pero, ante todo, el líder del PSOE en aquel momento buscaba una manera de atajar el crecimiento del independentismo en Catalunya: “Han pasado más de treinta años de desarrollo autonómico en España y lo que ha sido un éxito de organización territorial y de autogobierno de las comunidades autónomas, se ha transformado, en pocos meses, en un modelo cuestionado y amenazado. Cuestionado por un sector minoritario —pero creciente— de la ciudadanía, sensible a un discurso antiautonomista y recentralizador y amenazado por la ruptura del nacionalismo catalán con el marco estatutario y constitucional y su apuesta abiertamente independentista, a través de la autodeterminación”.

El documento forma parte de Rubalcaba. Un político de verdad, primera biografía del político, escrita por Antonio Caño, exdirector del diario El País y de próxima publicación. Según esa propuesta, Rubalcaba esgrimía que el rechazo a la autodeterminación “no debe contemplarse como la única respuesta del Estado a una demanda mayoritaria del Parlament de Catalunya” y que debía ir acompañado de una oferta de diálogo y negociación sobre los problemas entre “la población catalana en sus relaciones con España”. “Tampoco se puede dejar a los nacionalistas catalanes que desarrollen su programa con todas sus iniciativas, ocupando el escenario y el protagonismo absoluto de la escena”, añadía.

Fracaso del sistema autonómico

Entre las medidas se incluía detallar el nombre de las comunidades autónomas y perfilar sus competencias de una manera más efectiva que en la Constitución de 1978. Además, consideraba que el sistema autonómico había fracasado a causa de “una falla principal: la ausencia de una cámara de representación territorial que diera a la democracia española la legitimidad territorial”, por lo que abogaba por una reforma del Senado.

Según el medio citado, Rajoy entregó la propuesta a su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y nunca más se supo de él.

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