Rosa Maria Perelló, de Junts, ya es la nueva alcaldesa de Tàrrega, después de que haya prosperado la moción de censura contra Alba Pijuan (ERC), con los votos favorables de Junts y la CUP. Las dos formaciones presentaron un pacto de gobierno hace dos semanas para tomar el relevo de ERC y PSC, que gobernaban en minoría desde julio a raíz de la salida de la CUP del gobierno municipal, y este miércoles lo han materializado en el pleno extraordinario con la aprobación de la moción. Perelló, que ya ostentó el cargo entre los años 2011 y 2019, ha reiterado que, a pesar de las discrepancias ideológicas, el denominador común del pacto con la CUP es "el amor por Tàrrega y la voluntad de hacerla avanzar". Por su parte, Pijuan ha defendido el trabajo hecho desde 2019.

El pacto apuesta por un liderazgo compartido basado en la complementariedad y la experiencia, con mecanismos de transparencia y rendición de cuentas abiertos a la ciudadanía. Entre las prioridades del nuevo ejecutivo se encuentra la mejora de servicios públicos, con planes de mantenimiento y accesibilidad, finalización del alumbrado LED, movilidad sostenible, ampliación del parque público de vivienda y rehabilitación de la existente. También se reforzará la proximidad con la municipalización del Teatre Ateneu, una plataforma de comercio electrónico local y más espacios de participación ciudadana y cultural. Junts y la CUP subrayan que, a pesar de diferencias ideológicas, el objetivo común es garantizar estabilidad institucional y abrir una etapa de trabajo conjunto al servicio de la ciudadanía de Tàrrega.

La CUP denunció "incumplimientos graves" y rompió con ERC y PSC

La Candidatura de Unidad Popular (CUP) de Tàrrega acordó el pasado mes de julio salir del gobierno municipal por "el incumplimiento grave" de ERC y PSC de uno de los acuerdos centrales de gobierno firmado en 2023, el de municipalizar la gestión integral del agua antes del 31 de diciembre de 2025. Así lo anunció la formación en su perfil oficial de X, donde explicaban que la decisión había sido tomada "en el marco de una asamblea abierta celebrada este martes" donde, según decían, se expuso la situación a la militancia y se valoró de manera colectiva la respuesta política "ante esta vulneración política". La decisión dejó el consistorio de Tàrrega en minoría, con tan solo 6 de los 17 concejales. Esta municipalización de la gestión que pedían, explicaba el comunicado, "no era una propuesta unilateral de la CUP, sino un acuerdo compartido entre las tres fuerzas que formaban el gobierno.