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Margarita Robles ha elevado este lunes el tono con Marruecos y se ha apartado de la cautela con que el Gobierno español había evitado hasta ahora plantear posibles responsabilidades de Rabat en la entrada masiva de migrantes en Ceuta. Sin acusar directamente a las autoridades marroquíes de haber provocado la avalancha, la ministra de Defensa les ha exigido que investiguen "hasta el final" qué pasó en la frontera y ha advertido de que tanto las mafias como quien hubiera "consentido o tolerado" los movimientos deberán asumir responsabilidades. Las palabras de Robles introducen un matiz político importante en el relato del ejecutivo. Deja de tratar a Marruecos exclusivamente como el socio que ha ayudado a resolver la crisis y lo sitúa también ante la responsabilidad de explicar cómo pudo empezar.

Tanto Pedro Sánchez como el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, han atribuido principalmente la avalancha a las mafias, la desinformación difundida en las redes sociales y las falsas expectativas creadas entre miles de jóvenes marroquíes a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente; los mismos argumentos que utilizó el propio Gobierno marroquí cuando este domingo por la noche rompió su silencio. Paralelamente, el presidente español se limitó a elogiar la cooperación posterior de Rabat y presentar a Marruecos como un socio necesario para recuperar el control de la frontera. Robles, en cambio, ha ampliado el círculo de posibles responsables. "Quien haya estado detrás de esto, las mafias o quien lo haya consentido o tolerado, deberá asumir responsabilidades", ha insistido antes de visitar el Cuarto Batallón de Intervención en Emergencias, en la base aérea de Zaragoza.

"Pido a Marruecos que llegue hasta el final"

 

Robles ha evitado acusar abiertamente al gobierno marroquí, pero sus declaraciones han sido también lo suficientemente explícitas para cuestionar que una movilización de decenas de miles de personas pudiera producirse sin que nadie, más allá de las redes de tráfico, lo permitiera. Especialmente, después de los testimonios y las imágenes que mostraban una presencia mínima o una actitud pasiva de los agentes marroquíes mientras miles de personas avanzaban hacia el espigón del Tarajal. "Pido al gobierno de Marruecos que llegue hasta el final para saber qué ha pasado, quién estaba detrás de estas redes, quién lo organizó, quién engañó a estas personas y quién les dijo que podrían entrar irregularmente", ha reclamado la ministra. Robles también ha condenado con dureza la utilización de menores y jóvenes en una operación que ha acabado con cerca de un centenar de muertos, una cifra que todavía podría aumentar: "No puede ser que se utilicen menores o personas lanzándolas a la muerte sin más".

La titular de Defensa ha enmarcado su exigencia en una responsabilidad compartida entre los dos países. "No podemos mirar hacia otro lado, ni España ni Marruecos, ante este drama humano", ha afirmado. Es una apelación que contrasta con los tres días de silencio mantenidos por Rabat después de la tragedia. Marruecos solo ha reconocido 40.000 desplazados y 11 víctimas mortales en su territorio.

Marca distancias con Interior

La intervención de Robles también abre un segundo frente dentro del gobierno: el de la información que tenían los servicios del Estado antes de la avalancha. La ministra ha defendido expresamente el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), dependiente de su departamento, después de que varias informaciones apuntaran que había avisado a Interior en diferentes ocasiones de la posibilidad de que se produjera una entrada masiva desde Marruecos. Cabe recordar que Marlaska aseguró que el gobierno no había tenido ninguna alerta ni información previa de los servicios de inteligencia. "No me encontrarán en ninguna discusión sobre el papel de los servicios de inteligencia", ha advertido Robles. La ministra ha expresado su "reconocimiento y agradecimiento" a los profesionales del CNI, del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) y de los servicios de información de la Policía Nacional y la Guardia Civil, de los cuales ha destacado que trabajan "en condiciones muy difíciles y que no se pueden explicar".

La defensa cerrada del CNI llega cuando Interior se encuentra bajo presión por no haber reaccionado ante las advertencias previas, incluidas las del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. Robles no ha cargado directamente contra Grande-Marlaska, pero la reivindicación del trabajo de los servicios secretos desplaza el debate: si las alertas existieron, la pregunta ya no es solo por qué el CNI no previó la magnitud de la crisis, sino qué hizo el gobierno con la información que había recibido.

"A Ceuta y Melilla no se las toca"

Robles también ha querido enviar una advertencia inequívoca sobre la soberanía de las dos ciudades autónomas. "Todo el mundo debe tener muy claro que la integridad territorial y la soberanía española no se tocan, que a Ceuta y Melilla no se las toca", ha proclamado. La ministra ha garantizado que el ejército continuará desplegado en Ceuta durante todo el tiempo que sea necesario y que apoyará a la Guardia Civil en las tareas de control fronterizo y recuperación de la normalidad. También ha confirmado que las personas que hayan entrado irregularmente serán devueltas a Marruecos.