Las reacciones políticas a la decisión de la Audiencia Nacional de eximir al presidente Jordi Pujol de declarar como acusado en el juicio contra su familia y varios empresarios no se han hecho esperar este lunes. Desde posiciones diversas, PP, Comuns y CUP han coincidido en asumir la resolución judicial, pero han expresado matices significativos en el tono y el fondo.
El Partido Popular de Catalunya (PPC) ha optado por un mensaje de “respeto” hacia la decisión del tribunal. Su secretario general, Santi Rodríguez, ha defendido en rueda de prensa que la actuación de la Audiencia Nacional ha sido adecuada, especialmente en lo que respecta al traslado de Pujol a Madrid para someterse a una evaluación médica. “Si el tribunal consideró que requería su presencia para verificar si estaba en condiciones de declarar, esta es la decisión que tomaron, y se ha constatado que no lo está”, ha remarcado Rodríguez, avalando así el procedimiento seguido por los magistrados.
Comuns y CUP piden saber "qué pasó"
Por su parte, los Comuns han expresado “comprensión” ante la exención de declarar del expresidente, aunque han insistido en la necesidad de que la causa judicial continúe adelante. La portavoz de la formación, Aina Vidal, ha subrayado que “Catalunya se merece saber qué pasó”, defendiendo a la vez el respeto a las decisiones médicas. Con todo, ha cuestionado el traslado de Pujol a Madrid, asegurando que “no era necesario moverlo”, y ha añadido que “una cosa no conlleva la negación de la otra”.
Finalmente, la CUP ha marcado un posicionamiento más crítico en términos políticos, a pesar de rechazar lo que considera un “escarnio” hacia la figura de Pujol. La portavoz de la formación, Su Moreno, ha afirmado que no participarán de este tipo de dinámicas, pero ha advertido que la exención por motivos de salud “no se puede confundir con una absolución política”. Moreno ha recordado que ya existían informes médicos sobre el estado de salud del expresidente y ha cuestionado también la necesidad de su desplazamiento a Madrid. Con todo, ha reiterado la posición de la CUP contra la corrupción vinculada al “pujolismo”, asegurando que “ha sido y continúa siendo objeto de crítica” e insistiendo en que la sociedad catalana “necesita saber qué ha pasado”.
En paralelo, la dirigente cupaire ha puesto el foco en el papel del Estado español, denunciando que “ha estado poniendo toda su maquinaria para desacreditar el catalanismo político” y defendiendo que las llamadas cloacas del Estado son una cuestión estructural.
