María Jesús Montero ya ha puesto rumbo a Andalucía. Su entorno ha dicho siempre que, hasta que ella no se marchara a su autonomía para ser candidata del PSOE a las elecciones, sería imposible alcanzar un acuerdo con Esquerra Republicana que ceda el 100% del IRPF a Catalunya. Ahora que ya no es ella quien ostenta la vicepresidencia primera del Gobierno ni la cartera de Hacienda, no existe ningún conflicto de intereses para entregar algo que sería bueno para los catalanes y una losa en su carrera política en Andalucía; con el PP obstinado en explotar el discurso de lo que consideran un agravio territorial. Pero el Gobierno sostiene en privado que mantendrá los mismos vetos a la cesión de este tributo a la Generalitat —que ha sido hasta ahora el gran reclamo de Esquerra Republicana—, también ahora que la carpeta de Hacienda recaerá en el nuevo ministro valenciano Arcadi España.

Así se expresan fuentes de máxima confianza de Pedro Sánchez, el hombre que en última instancia decide si hay que enfangar, retrasar o facilitar una negociación de algo tan importante como el IRPF. “Hasta ahora, no hemos compartido ninguna de las propuestas que Esquerra Republicana nos ha hecho; sus planteamientos no se pueden ni abordar”, aseguran. El entorno de la hasta ahora vicepresidenta primera asume que se ha ganado la fama de negociadora “dura”, pero asevera que las líneas rojas se mantendrán intactas con el nuevo responsable del Ministerio de Hacienda.

Dos cosas han coincidido prácticamente de forma simultánea en el tiempo: ERC ya no sitúa el IRPF como condición sine qua non para negociar los presupuestos ahora que Salvador Illa los ha retirado, y también ha habido un relevo en el Ministerio de Hacienda. María Jesús Montero ha sido sustituida por Arcadi España, un valenciano de Carcaixent (Ribera Alta) nacido hace 51 años. Bajo la batuta de Ximo Puig, fue conseller de Política Territorial i Obres Públiques, primero, entre 2019 y 2022; y de Hisenda i Model Econòmic, después, entre 2022 y 2023. Posteriormente, fue al Gobierno, donde ha ejercido un rol negociador como secretario de Estado en el equipo de Ángel Víctor Torres desde diciembre de 2023. El viernes, en el intercambio de carteras con Montero, España bromeaba diciendo que el maletín “pesaba bastante; después veremos qué hay dentro”. Dentro está la obligación constitucional de presentar presupuestos, de sacar adelante un nuevo modelo de financiación autonómica y de pactar con ERC la cesión del IRPF. Habrá que ver si, en esta nueva etapa, ambas partes son capaces de alcanzar un acuerdo.

 

España, un socialista con experiencia negociadora sobre la financiación catalana

A finales de 2024, cuando el PSOE celebraba en Sevilla su 41º congreso federal, España fue el encargado de conciliar las diversas posiciones entre federaciones en materia de financiación autonómica. Ferraz y el PSC llegaban pocos meses después de haber pactado con Esquerra Republicana un modelo singular para Catalunya. Y algunas federaciones, especialmente la manchega del enfant terrible Emiliano García-Page, llegaban en pie de guerra. El nuevo ministro de Hacienda propuso un redactado inspirado en el café para todos. Y las distintas federaciones aprobaron por unanimidad un modelo de “singularidades” que compagine la negociación “multilateral” entre autonomías con la “bilateral” entre comunidades y Gobierno; y que se dirija, en última instancia, hacia un sistema “federal”.

Ahora España será el encargado, precisamente, de presentar en el Congreso de los Diputados el nuevo modelo de financiación autonómica que su antecesora ya ha expuesto a las comunidades; aquel pactado entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras y maldecido por las autonomías del PP y algunas socialistas. A causa de su paso por la Generalitat Valenciana, se trata de un político sensible con la infrafinanciación que sufren algunas autonomías, especialmente la valenciana, que actualmente está castigadísima. Durante su etapa como hombre de confianza de Ximo Puig, abogaba por un “modelo justo”.

Cautela en Esquerra Republicana

Fuentes del grupo parlamentario de Esquerra Republicana en el Congreso de los Diputados, sin embargo, recetan mucha cautela. Consultadas por ElNacional.cat, aseguran que el nombramiento de España como ministro de Hacienda no ha sido celebrado de ninguna de las maneras ni se ha interpretado como un gesto de Sánchez para facilitar acuerdos. Parafrasean el célebre verso de Antonio Machado “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”, y se limitan a asegurar que el nombramiento del ministro valenciano se podrá valorar una vez haya avances (o no) en el cumplimiento de los acuerdos suscritos a cambio de la investidura de Salvador Illa. Recuerdan, además, que aunque Montero ya haya marchado a Andalucía, ahora el PSOE está enfrascado en esta campaña electoral, de modo que el obstáculo andaluz continúa intacto.

Sánchez apuesta por dos perfiles con más mano izquierda que Montero

Quien ya ha tenido buenas palabras para España ha sido el lehendakari, Imanol Pradales. El viernes —el día después de su nombramiento como ministro— se reunió en el palacio de la Moncloa con Sánchez para sellar importantes acuerdos en materia aeroportuaria. En la posterior rueda de prensa, tuvo unas “palabras de agradecimiento” hacia el sustituto de Montero. Pradales —del PNV, socio imprescindible del PSOE— se refirió a él como “persona clave en la colaboración entre gobiernos, un político dialogante, honesto y de enorme capacidad negociadora”.

María Jesús Montero, Carlos Cuerpo y Arcadi España el viernes en el intercambio de carteras / Foto: EFE

Quien también es considerado un buen y flexible negociador es Carlos Cuerpo, el ministro de Economía que esta semana también ha sido ascendido a la categoría de vicepresidente primero del Gobierno. Así lo han acreditado durante este mandato en declaraciones a este periódico fuentes de los diversos grupos parlamentarios que esta legislatura invistieron a Sánchez; desde Bildu a Junts per Catalunya. Han destacado siempre que ha sido un conversador más transparente y cercano que Montero.