Carles Puigdemont y Jordi Turull han convocado este sábado una cumbre de Junts per Catalunya en la Catalunya Nord ante el caos que se está viviendo esta semana con la movilidad, con el servicio de Rodalies sin funcionar y la AP-7 cortada a Gelida en sentido sur tras el accidente de un tren de la R4 que ha dejado un muerto y una cuarentena de heridos. De esta forma, según puede avanzar El Nacional.cat, la cúpula juntaire suspende el Consell Nacional que estaba previsto para este sábado en Cardedeu. La cumbre la formará la dirección nacional, los representantes de las diferentes cámaras parlamentarias y representantes del mundo municipal (la dirección del espacio municipalista). En un mensaje enviado a los miembros del partido, Turull subraya la "grave incompetencia y falta de liderazgo del Govern en la resolución de esta y de las diferentes crisis vividas".

Los juntaires han sido muy críticos con la gestión del Govern de la Generalitat estos días. El mismo president en el exilio ha cargado duramente contra el ejecutivo presidido por Salvador Illa y lo ha definido como "incompetencia, dependencia y sumisión". El líder de Junts ha advertido este jueves que Catalunya vive una situación de colapso estructural que va mucho más allá de las incidencias ferroviarias de los últimos días. Según él, el caos en Rodalies no es “un colapso inexplicable”, sino “injustificable pero perfectamente explicable” por tres factores clave: la incompetencia del Govern, la dependencia del Estado y la sumisión política a Madrid. Otra de las cuestiones que han denunciado los juntaires es que el PSOE ha solicitado la comparecencia del ministro de Transportes, Óscar Puente, solo por el accidente del AVE en Adamuz y no por el accidente de Gelida.

Puigdemont denuncia la falta de ejecución

En relación con la incompetencia, Puigdemont ha cargado duramente contra el ejecutivo catalán, al que acusa de haber intentado ocultar su incapacidad con “enormes dosis de propaganda”. “Anuncios y mensajes mediáticos, pero la realidad es terca: los trenes no funcionan y el país no funciona”, ha afirmado, remarcando que el colapso ferroviario es solo un ejemplo de un mal funcionamiento generalizado.

El segundo factor, la dependencia del Estado español, es, según Puigdemont, una de las causas principales del deterioro de las infraestructuras. Ha denunciado la falta crónica de inversiones en Catalunya y el incumplimiento reiterado de las promesas presupuestarias, especialmente en comparación con Madrid. En este sentido, ha aportado datos que considera “demoledores”: entre 2015 y 2022, Renfe y Adif solo ejecutaron el 35,1% de las inversiones previstas en Catalunya, una cifra que baja hasta el 16,7% durante el primer semestre de 2024. Finalmente, Puigdemont ha señalado la sumisión política como una “falta absoluta de liderazgo” del Govern catalán, al que acusa de bajar la cabeza ante la Moncloa para no incomodar al partido que gobierna el Estado. Esta actitud, dice, impide cualquier reivindicación firme en defensa de los intereses del país.

Puigdemont exige un traspaso íntegro de Rodalies

El líder de Junts ha enmarcado la crisis de Rodalies dentro de un contexto más amplio de degradación de los servicios públicos y del modelo de país: un ascensor social “averiado”, un sistema educativo en crisis, dificultades extremas de acceso a la vivienda, una sanidad colapsada, una burocracia asfixiante y una movilidad “impracticable”. “Pienses lo que pienses, Catalunya no va bien”, ha sentenciado. En cuanto a las soluciones, Puigdemont defiende un traspaso íntegro del sistema ferroviario a la Generalitat y rechaza “inventar nuevos organismos” si Renfe continúa mandando. Considera que el actual modelo es “deficiente, inseguro e imprevisible” y supone un infierno diario para miles de ciudadanos y una pérdida constante para las empresas. La salida, asegura, pasa por valentía política: invertir todo el déficit acumulado, asumir la gestión plena de las infraestructuras y avanzar hacia la plena soberanía fiscal y competencial. “Ya basta”, ha concluido Puigdemont, advirtiendo que miles de catalanes continúan sufriendo cada día las consecuencias de un sistema que considera agotado.