El presidente en el exilio, Carles Puigdemont, después de enfrentarse a la persecución fallida de Llarena otra vez, ha querido volver a defender la estrategia de los exiliados. En un artículo alen El Punt Avui, el president ha pedido al Govern que su situación personal no forme parte de la agenda de la mesa de diálogo con el Estado. "No fuimos al exilio para pedir un indulto", ha recordado.

Puigdemont reclama que se respete la estrategia que han escogido y defendido durante cuatro años los políticos exiliados. "Pido que nadie hable por nosotros, que no interfieran en nuestra estrategia buscando atajos que no queremos", ha expuesto el president dirigiéndose al Govern. 

El president Puigdemont ha asegurado que hace falta una estrategia de lucha independentista coordinada para alcanzar el éxito, hecho que no se cumple si no se escucha o se respeta la estrategia del exilio.

Nada de soluciones individuales, una mirada colectiva

Situaciones personales al margen, la mirada tiene que estar en la resolución colectiva del conflicto, esta es la apuesta de Puigdemont. No quiere que su situación esté sobre la mesa de diálogo y así se ha dirigido directamente al ejecutivo de Aragonès. "Pido, por lo tanto, que mi situación personal no forme parte de ninguna agenda de la llamada mesa de diálogo acordada por ERC y el Gobierno ni de ninguna conversación bilateral".

¿Pero cuál es la posible solución a la situación personal de Puigdemont que se podría tratar en la mesa? El indulto anticipado. Se trata de una regularización de la situación de exilio que Puigdemont y el resto de exiliados rechazan. "Ni buscamos ningún indulto anticipado ni creemos que esta opción aporte ninguna solución al conflicto, y por descontado no a las más de tres mil personas afectadas por la represión", ha sentenciado, y ha afirmado: "Cuatro años de exilio nos han afianzado en la idea de que la solución al conflicto entre Catalunya y España es política y es colectiva; que no hay salidas personales ni soluciones a medida de nadie".

La situación de Puigdemont y demás políticos exiliados ha estado presente en declaraciones sobre los objetivos y los usos del diálogo con el Estado. Sin ir más lejos, el president Pere Aragonés aseguró que Puigdemont se encuentra en el exilio por culpa de "la represión" y que uno de los objetivos del diálogo era poner punto final a esta represión a través de una ley de amnistía. Una nueva legislación que Aragonés considera que permitiría volver del exilio a los represaliados.

La propuesta de facilitar el retorno de los exiliados a través de la ley de amnistía de la que ya había hablado anteriormente Aragonés, surgió en respuesta a las declaraciones del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, quien considera que la situación de Puigdemont es un factor decisivo en el diálogo y aseguró que hay "gente pensando en ellos".

Por su parte Puigdemont ha reiterado que la vuelta del exilio no debe estar condicionada. El president ha confirmado la voluntad de "volver como personas libres, tal como éramos cuando emprendimos el camino del exilio". El president ha expresado que esta "es una idea que me acompaña cada día cuando me levanto y cuando me voy a dormir".

Respeto a las posiciones

Puigdemont ha recordado que durante los años en el exilio él ha respetado las estrategias y ha tratado de no influir. Ahora quiere esta libertad para sí mismo, para escoger sobre su situación desde la perspectiva de que le parezca más adecuado, no como se dicte des del Govern. "No hace falta que previamente me arreglen nada", ha resumido.

El president ha explicado que en el tiempo que llevan en el exilio han podido cometer errores, pero han cumplido con su deber, lo que les hace creer firmemente en la vía del exilio para luchar contra "un estado demofóbico". "El camino de nuestro regreso debe venir inspirado por este compromiso", explicó.

"Es posible que nuestra estrategia salga mal. Y que tengamos que afrontar dos escenarios negativos: uno, el peor, la extradición a España y una condena segura a muchos años de prisión; el otro, malo y triste, pero no tan tenebroso, es el de tener que quedarnos mucho tiempo en el exilio.", relató Puigdemont, pero ha abierto una puerta al optimismo: "También es posible, y para eso trabajamos todos los días, que nuestra estrategia alcance los objetivos que nos hemos propuesto, circunstancia para la que también estamos preparados. No nos hemos rendido nunca y no lo haremos ahora".

Sin embargo se ha ofrecido a ayudar en la negociación con el Estado, siempre sin condiciones previas. "Si se cree que tengo una parte de responsabilidad en un verdadero proceso de negociación política con el estado español, sin condiciones previas y con toda la ambición que se le tiene que suponer, la puedo asumir perfectamente desde mi vida en el exilio", ha expuesto Puigdemont.

 

 

Imagen principal: El president en el exilio Carles Puigdemont durante la rueda de prensa posterior a su detención en L'Alguer / ACN