"El Consejo de Europa se ha dado cuenta de la modernofobia del Estado español", ha asegurado el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, durante su intervención en el XIX Congreso de la Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC) celebrado en Vilanova i la Geltrú. Pocas horas después de que la Comisión de Venecia del Consejo de Europa haya advertido al presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, que el Tribunal Constitucional (TC) no puede inhabilitar los cargos públicos, Puigdemont ha reaccionado con contundencia a "la alergia a los cambios profundos" de un Estado que se considera "perfecto."

En este sentido, no ha dudado en criticar que el gobierno de Rajoy se "bunqueriza" ante cualquier cambio que representa una molestia y lo resuelve a "golpe de decreto o cambio de ley". Y precisamente por ello, considera que el órgano independiente del Consejo de Europa ha alertado al Estado español que por este camino "no va bien" con la voluntad de hacerle abandonar tanto la modernofobia como su intento de "confusión" en la separación de poderes que acaba otorgando más capacidades al TC.

"Con estos trucos, al Estado le reflota aquella alma que está dormida y que cuando acaba saliendo empieza a verbalizar conceptos como el 155, el 116, el estado de alerta, alarma, asedio o excepción," ha lanzado. En una auténtica oda a la modernidad, Puigdemont ha querido dejar claro que su gobierno quiere construir "un estado excepcional de gente excepcional" que contribuya a mejorar el mundo ante los desafíos de futuro. Sin ningún tipo de miedo por las amenazas recibidas, Puigdemont se ha ido como ha llegado: aclamado por las joventudes de su partido. 

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