El Ejecutivo de Carles Puigdemont se prepara para hacer frente a la cita del 1 de octubre. Sin acabar de concretar, sin embargo, cómo lo piensa hacer. Los rumores recurrentes sobre una crisis de gobierno han acabado estallando este miércoles en el Parlament a raíz de las informaciones periodísticas que apuntaban a disidencias internas dentro del Gabinete. El president explicó ayer que su voluntad es acotar los cambios a una "reorganización" de carácter técnico. No obstante, por la noche, Puigdemont se reunió con consellers del PDeCAT en el Palau de la Generalitat, según ha sabido El Nacional, para acabar de perfilar una salida a esta situación y definir el alcance de los próximos movimientos.

Todo ello, el mismo día que, también en los pasillos del Parlament, fuentes del departamento de Participación hacían saber que el vicepresident, Oriol Junqueras, y el conseller Raül Romeva asumirán el martes próximo en la reunión de gobierno la responsabilidad de comprar las urnas. El movimiento que marca el protagonismo del líder republicano a partir de la asunción de competencias de la consellera Meritxell Borràs ha provocado malestar en algunos sectores del PDeCAT.

Entre los consellers que participaron en la reunión ayer por la noche con Puigdemont en el Palau de la Generalitat había los titulares de Empresa, Santi Vila, el de Territorio, Josep Rull, o el de Interior, Jordi Jané, pero también la responsable del PDeCAT, Marta Pascal, y, según algunas fuentes, el presidente del partido, Artur Mas. El encuentro duró dos horas. Al acabar, los consellers, que abandonaron el palau por diferentes accesos, evitaron hacer declaraciones.

Puigdemont habría transmitido a los miembros demócratas del Govern la necesidad de conocer de primera mano su disposición a asumir las consecuencias del referéndum, penales o de cualquier otro tipo, con claridad y sin medias tintas. La respuesta tendrá que ser rápida porque el president pretende cerrar pronto los cambios pendientes en el Govern sean muchos o pocos.

El jefe del ejecutivo no esconde que su voluntad de blindar el Govern va más allá de la cita del 1-O y tiene que servir para hacer frente también a la etapa que se abrirá al día siguiente del referéndum en caso de una victoria del sí.

Puigdemont Parlamento Laura Gómez

De buena mañana el president tenía que presentar ante el hemiciclo los cambios del Govern a raíz del relevo de Jordi Baiget de la conselleria de Empresa. Pero no hubo que esperar la comparecencia para conocer su opinión sobre los rumores de crisis en el Gabinete. Ya en la habitual sesión de control ironizó ante el líder del PP, Xavier García Albiol, cuando le preguntó si Junqueras sería el coordinador del referéndum, después de que El País publicara que había rechazado asumir este encargo.

"¿En septiembre de 2016 [debate de la cuestión de confianza], dónde estaba usted? ¿Descubre hoy que Junqueras tiene el encargo del Govern de preparar el referéndum? Hombre, ha tardado un poco en enterarse. Claro está que tiene este encargo y claro está que lo está haciendo", replicó el president en lo que quería ser el primer desmentido de la jornada.

Acto seguido, a la hora de explicar la remodelación provocada por las declaraciones de Baiget sobre el 1-O, Puigdemont insistió en que la responsabilidad de hacer cambios en el Gobierno es del president y que piensa ejercerla. "Cuando toque, si toca, lo ejerceré con toda la responsabilidad y las consecuencias", aseguró dejando abierta la posibilidad de una nueva crisis. No obstante, las explicaciones no pasaron de aquí y el president no utilizó ni siquiera el turno de réplica a las intervenciones de la oposición.

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Parece, sin embargo, que sus explicaciones no contentaron ni al mismo Puigdemont, porque al volver de comer con su equipo de Presidencia, se detuvo a conversar con los periodistas en los pasillos de la Cámara. Se trata de un gesto inusual, casi inédito en el president, poco inclinado a este tipo de contactos.

En esta conversación informal desmintió que haya una crisis inminente de Govern, aseguró que se trata de una "reorganización y concentración de funciones" de cara al 1 de octubre, que hace tiempo que se está preparando en el seno del Govern, que ya ha hablado con los consellers del PDeCAT y que los cambios se enmarcan en una lógica adaptación a las diferentes fases en que entra el proceso. Según Puigdemont, esta reorganización se hará antes de agosto, es decir, este mes de julio.

Fuentes del Govern señalan entre las conselleries afectadas por esta reorganización técnica, el departamento de Gobernación, que encabeza Meritxell Borràs, y el de Participación, en manos de Raül Romeva. Según estas fuentes, la reorganización se concretará los próximos días a través de un decreto publicado en el DOGC.

No obstante, pocos minutos después de la explicación del president, fuentes de la conselleria de Participación señalaron, también en los pasillos de la Cámara, que Junqueras y Romeva llevarán el próximo martes a la reunión del Consejo Ejecutivo la adquisición de las urnas, cuyo concurso fue declarado desierto desde la conselleria de Gobernación. Se trata de una "compra colegiada", es decir, que implicará todas las conselleries.

Este anuncio ha provocado malestar en algunos sectores del PDeCAT. Dirigentes de esta formación han recordado que Borràs impulsó la compra de las urnas sin llevar el tema al Govern y que eso le ha valido una querella de la Fiscalía.

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