El president de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha constatado que en el Tribunal Supremo se ha vivido este lunes "el día de la vergüenza" con la declaración del exconseller Francesc Homs por el 9-N. Puigdemont ha cuestionado la "salud democrática" del Estado por juzgar al expresident de la Generalitat y tres exconsellers por el "delito criminal de poner las urnas". De hecho, ha encontrado un "escándalo" que se produzca esta situación a la vez que "un ministro que ha destinado dinero público para financiar la guerra sucia para manchar el independentismo no da explicaciones". "Si se produjera una condena, no se condenará a Homs o Mas, sino que todos nos sentiremos condenados", ha avisado.

En rueda de prensa conjunta con Ximo Puig después de reunirse con él en el Palau de la Generalitat Valenciana, Puigdemont ha considerado "inaceptable" que un responsable político haya declarado este lunes en una demanda penal "por haber permitido que la gente exprese su opinión, por el delito criminal de poner las urnas". Y lo ha contrastado, además, con las grabaciones del ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, conspirando con el exdirector de la Oficina Antifrau Daniel de Alfonso, para perjudicar al independentismo.

A su parecer, un Estado donde se viven estas dos situaciones "no puede ser considerado de plena salud democrática", y ha recordado que justo hace dos años que Escocia pudo votar libremente sobre la independencia en un referéndum acordado con el gobierno británico.

Al preguntarle por una eventual condena, ha dicho que espera que no se produzca, porque "este es un asunto político que reclama respuestas políticas". En todo caso, ha advertido que si finalmente llegara, eso implicaría a todo el pueblo catalán y requeriría una reacción "que no puede ser una simple expresión de la queja". "Las consecuencias van mucho más allá. Cuando un pueblo siente el trato de menosprecio de su voluntad de ser y decidir, entonces es evidente que la reacción no puede ser una nota de prensa de queja", ha dicho.