El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha rechazado la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente, después del accidente ferroviario de Urda, en Toledo, que el miércoles provocó al menos 69 muertos y decenas de heridos. En plena crisis, Puente puso el cargo a disposición del jefe del ejecutivo a raíz de la tragedia, pero Sánchez le pidió que continuara al frente del ministerio porque consideraba que su salida sería "injusta". Así lo ha revelado el mismo ministro este viernes, durante una conversación informal con periodistas posterior a la rueda de prensa que ha ofrecido en la sede del Ministerio de Transportes.
La decisión de Sánchez de mantener a Puente al frente del Ministerio llega en un momento en que no dejan de crecer las peticiones para que asuma responsabilidades. La presión se ha extendido más allá de los partidos de la oposición y también ha llegado a los sindicatos, con CCOO y UGT entre las organizaciones que han reclamado la dimisión del ministro. En el ámbito político, formaciones como Junts, el PNV y Adelante Andalucía también han exigido responsabilidades por el accidente. Especialmente contundente ha sido la formación andaluza, que ha reclamado directamente que abandone el cargo y ha cuestionado que las culpas puedan recaer exclusivamente sobre los trabajadores ferroviarios.
Vox, por su parte, ha ido un paso más allá de las exigencias políticas y ha presentado una querella ante el Tribunal Supremo contra el ministro por presuntos delitos de homicidio por imprudencia grave y lesiones, al considerar que podría haber incumplido sus obligaciones de supervisión y control de la seguridad ferroviaria.
Puente no se rinde
A pesar de la presión, Puente ha reiterado este viernes que no tiene intención de abandonar el Ministerio de Transportes y ha defendido que su responsabilidad pasa ahora por dirigir la respuesta a la tragedia. El ministro ha argumentado que no le correspondía estar en el centro de mando ferroviario en el momento del siniestro, pero que sí es su deber "estar al mando" de la gestión posterior, aclarar las circunstancias del accidente y adoptar las medidas necesarias.
El apoyo de Sánchez a Puente contrasta con las especulaciones que se abrieron dentro del mismo PSOE a raíz de las primeras declaraciones del presidente español después de la tragedia de Urda. Poco después del siniestro, el jefe del ejecutivo calificó de "inasumible" que un país como España hubiera sufrido dos accidentes ferroviarios mortales en un mismo año, palabras que algunos sectores socialistas interpretaron como un posible adelanto del cese del ministro de Transportes. Sin embargo, desde la Moncloa se apresuraron a descartar esta posibilidad y aseguraron que Puente seguía teniendo toda la confianza del presidente.
