Como una herida que supura al descubierto, el PSOE ha estallado estos días por la pugna sobre la abstención a Mariano Rajoy. El 'no' sin cesiones de Pedro Sánchez al presidente del Partido Popular ha empeorado la relación con los barones críticos, que sienten que la ejecutiva obvia su clamor. El dirigente socialista intenta alargar la celebración de un comité federal hasta octubre, tras las elecciones vascas y gallegas del 25 de septiembre. Será entonces cuando Sánchez podrá tratar de reafirmar su posición –así conlleve terceras elecciones– o que los críticos le derriben para que el PSOE se abstenga.
De confirmarse los malos resultados en Galicia, así como en el País Vasco, el dirigente socialista tendrá difícil prolongar mucho más el 'no' a Rajoy. Sánchez ha convertido en una cruzada casi personal la negativa, por ello, hace meses se especuló sobre que una gestora podría comandar el partido para facilitar la abstención. Hasta que llegase el escenario, y si se da por fracasado un "gobierno del cambio", los barones díscolos ya han exhibido públicamente la gestación de un bloque consistente y capaz de hacer frente a la dirección.
El chivo expiatorio de los movimientos sísmicos que se cuecen en el subsuelo de la formación fue el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara. Este habría sufrido una serie de descalificaciones online por ser público defensor de las "mínimas abstenciones" y dejar gobernar a PP y C 's. Los los ataques provendrían de guerrillas anónimas tuiteras que buscan desacreditarlo. La avalancha se desencandenó porque Vara aseguró que quien tenía una opinión crítica, era disuadido "a gorrazos".
La indignación de los defensores de Pedro Sánchez no se hizo esperar. La portavoz parlamentaria en el Congreso, Isabel Rodríguez, cortó las insinuaciones del extremeño en cuanto a que la dirección hubiera suspendido la comunicación con las baronías opuestas a la ortodoxia del 'no'. Rodríguez instó a Vara a llamar a Sánchez, para que los debates se hagan en el comité federal y no en los medios de comunicación.

Ante lo sufrido por su compañero, la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, el ex secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba, el ex jefe de lista del PSC Carme Chacón, Eduardo Madina y Elena Valenciano, salieron en defensa de Vara. El propio Rubalcaba hizo evidente la guerra interna hablando de "presión asfixiante dentro de la formación, donde quien discrepa es tachado de antisocialista en las redes sociales", como informaba en declaraciones en El País.
El clamor a favor de que cada uno debe poder dar su opinión es unánime en el PSOE. De hecho, es la tónica imperante, como recordó el presidente de Aragón, Javier Lambán. "Somos un partido muy apasionado, donde los militantes se han sometido difícilmente a disciplinas férreas por parte de ninguna dirección", asegura. Sin embargo, Lambán reconoce que en los últimos meses, y casi a las puertas de unas terceras elecciones, "el debate se contrapone al insulto", cuestión que "devalúa" la vida interna del partido.
Otros como Emiliano García-Page, el presidente de Castilla-La Mancha y secretario general del PSOE en la comunidad, quitan hierro al asunto. Page instó al partido a averiguar si realmente esta movilización es en contra de Vara, o se corresponde con la corriente de críticas a políticos habitual en la red.
A las puertas de un comité federal
Si Sánchez se siente en la obligación de cambiar de parecer y lo quiere hacer de mutuo propio, tendrá la posibilidad de hacerlo a través del comité federal. Ante la expectativa, algunos barones comienzan a mostrar qué determinación tomarían en caso de abrirse la brecha para cuestionar el 'no'. El exalcalde de San Sebastián Odón Elorza siempre se ha puesto al lado de aquellos que harían pagar la abstención, a cambio de un programa de reformas acordado con el PP. "[¿Qué posición tomará el partido] es lo que interesa a la ciudadanía, al país", afirmó.
Paralelamente, los críticos con Sánchez intentan ahogar la posibilidad de un gobierno alternativo. Aliviado respira el presidente valenciano, Ximo Puig, cuando lamenta que "no querría estar en la oposición, pero es donde los ciudadanos han puesto el PSOE". A su vez, Page exhibe confianza de que Sánchez no pactará con nacionalistas catalanes, porque "algunos son de derechas y más corruptos que los populares". Y Díaz habla más entre líneas, cuando señala la posibilidad de abstenerse ante otro candidato del PP, tras afirmar su negativa total a Rajoy y a la tentativa de Sánchez.
El ruido interno cada vez es más incómodo, sobre todo para los "sanchistas", que lo ven como un debilitador en plena campaña para las elecciones vascas y gallegas. Es el caso de la presidenta de la gestora del Partido Socialista de Galicia, Pilar Cancela. "Hoy me viene el recuerdo de aquella frase 'por qué no te callas? Más que nada porque estamos trabajando. El ruido no construye", fue el mensaje de la diputada en Twitter. El diputado vasco y expresidente del Congreso, Patxi López, también apela a la unidad "sin fisuras" para echar a Rajoy.
Parece que la cuestión de la libertad de expresión y las críticas a Vara, enmascaran un debate sobre la abstención al líder popular y la gestión paralela de una corriente sólida y uniforme para arrinconar a Sánchez.