El escenario de la rendición del PSOE empieza a prefigurarse en la política española tras conocerse la nueva ronda de consultas del Rey, los días 24 y 25 de octubre. El presidente de la gestora, Javier Fernández, avisa paternalmente a los partidarios del 'no' que la decepción existe en política. Mientras tanto, Mariano Rajoy procura rebajar la tensión preparando un discurso de investidura de tono "conciliador". Pero las palabras perderán sentido en medio de los juicios por la trama Gürtel y la negativa de Moncloa de negociar con Ferraz políticas troncales del Partido Popular como la reforma laboral.
Con la dimisión de Pedro Sánchez, Fernández asumirá la tarea de interlocutor para informar al monarca sobre qué haría el PSOE ante una investidura del presidente en funciones. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, percibió a través de una llamada de teléfono la voluntad de evitar elecciones, si bien, la decisión no le corresponde a Fernández. Personalmente este se abstendría, pero la última palabra la tiene un comité federal –no convocado– que se prevé el domingo 23 de octubre. Eso pasa porque el presidente autonómico celebra la entrega de los Premios Príncipe de Asturias el día 22.
Hasta entonces, el jefe de la gestora allana con pedagogía la travesía por donde pilotar la nave socialista. Hace unos días reversionó la connotación que Sánchez había dado a la abstención asegurando que eso no era lo mismo que dar apoyo. Su último órdago pasa por equiparar el esfuerzo del PSOE durante la Transición al dilema que enfrenta hoy el partido. Finalmente y de mantenerse el 'no', el presidente también aviva el miedo a que la "derecha" –PP y C's– sume mayoría absoluta en nuevos comicios y no haya ningún partido para presionar desde fuera del ejecutivo.
Pero son los juicios y la corrupción la cruz que el PSOE y Fernández tendrán que justificar si se abstienen en una eventual segunda vuelta de investidura el 29-30 de octubre. El último escándalo que ha sacudido al PP son unos Powerpoints donde se aconsejaba cómo financiar ilegalmente campañas. La noticia llegaba en medio del juicio de la Gürtel y las Tarjetas Black, y después de que Rajoy se haya salvado de declarar. El propio Fernández hace días hablaba de corrupción "oceánica", aunque ahora trata de convencer a los suyos rechazando "barricadas" a Génova porque les votan "más de ocho millones de personas".
Ante ese escenario, Ferraz puede encontrarse con un partido roto y sin obtener nada a cambio. El PSC y algunos 'sanchistas' insisten en que ellos votarían 'no' en la investidura aunque ello les conlleve sanciones. La teoría de las mínimas abstenciones, es decir, once, vuelve a planear sobre el Congreso como solución. Sin embargo, en Moncloa hace días que no temen unas elecciones y tampoco alivian la situación. La ministra en funciones de Empleo, Fátima Báñez, avisa al PSOE que en una hipotética negociación no entraría la reforma laboral –que Sánchez condenaba.
La crisis profunda que el PSOE atraviesa empieza a definir el papel de la nueva política, que se había desdibujado con las sucesivas repeticiones electorales. C's reinvidica la utilidad de su Pacto Anticorrupción ante la tormenta que sacude al PP, a pesar de que no entrará en un ejecutivo –de momento– liderado por Rajoy. A su vez, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias denuncia que la abstención está "cocida" y ellos serán los únicos líderes morales de la oposición y de la izquierda cuando los socialistas se rindan ante una investidura del presidente gallego.
Las miradas estarán puestas en las filas socialistas en las tres semanas que quedan hasta la disolución de las Cortes, el 31 de octubre. Entonces la fotografía que abra portadas no será tanto la de Rajoy investido, sino la de Sánchez pronunciando la palabra prohibida. Sería ahí donde Fernández jugaría un papel fundamental: el asturiano y el gallego se llevan "bien" y aún no se han intercambiado insultos, como sí los otros dos. Sin embargo, el presidente de la gestora descarta presentarse para liderar el partido, mientras que el antiguo secretario general insinúa que querría revalidar en el cargo.