El soberanismo ha sido uno de los temas clave de los tradicionales discursos de fin de año de los presidentes autonómicos. Han aprovechado la ocasión para atacar a los partidarios de la independencia de Catalunya la presidenta andaluza, Susana Díaz, el de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, el de Castilla la Mancha, Emiliano García-Page, el de Aragón, Javier Lambán... Todo el mundo ha querido sacar partido de la crisis catalana ante su electorado, y la mayoría con un tono mucho agresivo.

Apelación al acuerdo "dentro de la ley"

Susana Díaz ha dedicado una buena parte de su discurso a referirse a la "preocupación por aquello que sucede a Catalunya". Ha empezado enviando un mensaje "de afecto y amistad a todos los catalanes y las catalanas". Ha apelado a que "es más aquello que nos une que aquello que nos separa", aunque se ha referido a "la evidente diversidad de España". Díaz ha manifestado su "voluntad de acuerdo", que ha considerado propia de la mayoría de los españoles, pero ha advertido que tiene que hacerse desde el "respeto a las leyes democráticas", dejando claro que no hay salida fuera de la ley.

Contra cualquier concesión

Núñez Feijoo en su discurso se ha referido en varias ocasiones al independentismo, alegando que había atentado contra la Constitución y contra "el estatuto gallego". Ha afirmado que la crisis independentista tiene que tener "consecuencias políticas" además de las "inevitables consecuencias jurídicas que estos hechos pudieran producir". En este sentido se ha mostrado completamente contrario a cualquier negociación con el gobierno catalán: "La deslealtad no puede ser premiada mediante financiamientos a medida o proyectos que no garanticen el respeto a la ley". El dirigente popular ha alegado que, al contrario de Catalunya, Galicia es una "nacionalidad histórica" leal al sistema autonómico, alejada del "patrón de conflicto permanente" y que "se concibe como una parte esencial de un Estado que es tan gallego como español".

Críticas a la "pasividad" de Rajoy

El socialista Javier Lambán, de forma muy sintomática, ha pronunciado su discurso en el monasterio de Sijena donde, aprovechando la polémica por los bienes artísticos exhibidos en museos catalanes, ha manifestado su repulsa por "la actitud ilegal e irrespetuosa" de los políticos catalanes. Ha afirmado que el independentismo catalán es el desafío más fuerte que ha tiene España en estos momentos. Lambán no se ha mostrado conciliador, sino que ha criticado a Rajoy por "la renuncia del Estado a actuar como tal en Catalunya".

La financiación, de trasfondo

El presidente de Castilla la Mancha, el socialista Emiliano García-Page Sánchez, ha afirmado desafiante que "Yo no veré como algo ajeno aquello que pasa en Catalunya. Están en juego nuestros proyectos", y ha insinuado que la realización de las políticas sociales de su comunidad dependen de las aportaciones fiscales catalanas. El también socialista Guillermo Fernández Vara ha hecho una encarnizada defensa de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que según él durante 2017 habrían hecho frente a un "intento de sedición". Socialistas y populares han competido para sacar el máximo rédito al españolismo más agresivo.

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