Javier Fernández piensa como la presidenta andaluza, Susana Díaz, sobre lo que la gobernabilidad de España es secundario en estos momentos para el PSOE y aquello que hay que hacer es reconstruir en primer lugar el partido. En su larga caminata, el presidente de la gestora ha visitado el Congreso de los Diputados para dirigir al grupo parlamentario socialista un mensaje de "normalidad y seguridad", como anunció este lunes que haría. Para Fernández aquello que le preocupa no es la división en el parlamento, "sino la división en el partido" y así lo ha manifestado a la entrada de la reunión.
Sobre el papel de Pedro Sánchez, el socialista asturiano no ha querido pronunciarse sobre que el antiguo secretario general quiera continuar como diputado. "No me corresponde a mí" decirle en qué lugar se tiene que sentar o qué tarea tiene que ocupar, ha explicado. Sin embargo, fuentes del grupo parlamentario aseguran que el hasta ahora secretario general ocupará un escaño en la quinta fila del hemiciclo del Congreso –la cuarta de su grupo–. El punto de confrontación es que Eduardo Madina, quien se midió contra Sánchez en las primarias del partido en 2014, ocupará ahora su lugar en la cámara.
Por su parte, el actual portavoz socialista, Antonio Hernando, ocupará el escaño que hasta ahora ocupaba el líder del PSOE dimitido este sábado. Junto a Hernando, en la fila de honor el PSOE, no habrá más cambios significativos, ya que al lado del portavoz se sentará el secretario general del grupo y socialista andaluz, Miguel Ángel Heredia, y a continuación las secretarias generales adjuntas Isabel Rodríguez y Meritxell Batet.
Escaños a favor de la gestora
A Fernández "le preocupa" la división en el partido, dando algo menos de importancia a la del grupo parlamentario. De hecho, sí se observa una mejora de posiciones entre los miembros de la actual gestora en detrimento de los diputados más afines a Sánchez. Es el caso de Antonio Pradas, destacado socialista andaluz y que fue el encargado de presentar las cartas de dimisión de 17 de los miembros de la Ejecutiva del PSOE, quien mejora su posición en el hemiciclo y se sitúa en la segunda fila del partido.
También, la diputada por Córdoba María Jesús Serrano, miembro de la gestora que dirige el PSOE, pasa de la última fila del grupo –el gallinero– a la segunda, al igual que el extremeño José Ignacio Sánchez Amor que ocupará un puesto más destacado. Lo mismo le sucede a otro compañero en la gestora, Ricardo Cortés, diputado por Cantabria quien, de la última fila, pasa a segunda del grupo.
Por contra, los más leales a Pedro Sánchez son relegados como su líder a posiciones más discretas en la bancada socialista. Destaca su secretario de Organización, César Luena, que pasa de la segunda fila del PSOE, justo detrás de Sánchez, a la quinta. También Pilar Lucio, Adriana Lastra, María González Veracruz o Susana Sumelzo son trasladadas a los escaños más alejados de la tribuna. La antigua militar Zaida Cantera, apuesta de Sánchez en las listas por Madrid, también ocupará a partir de hoy un escaño en el "gallinero" del PSOE.
Por su parte, la número dos por Madrid, Margarita Robles, se mantiene en la segunda fila de su grupo y mejora algo su escaño, ya que se sitúa justo detrás de los cargos orgánicos del grupo parlamentario.
"Deslealtades"
En las últimas horas, los socialistas ya hablan abiertamente de ka fractura en el seno del partido. Lo hizo Fernández tras la primera reunión de la gestora explicando que había que acabar con los "conciliábulos y las puertas traseras". En el mismo sentido se ha pronunciado la diputada Adriana Lastra, hasta ahora miembro de la ejecutiva de Sánchez, quien a la entrada de la reunión se mostró escéptica sobre lo que venía a sentir después de "tantas deslealtades".