El presidente de la Comunidad de Regantes del canal Segarra-Garrigues ha compartido un grito de alerta este domingo respecto de la situación que está provocando la sequía. Después de que se haya decidido cerrar el suministro de agua a través de esta infraestructura desde el sábado hasta este martes, Josep Maria Jové he advertido de que unos 3.000 campesinos de la zona de Lleida se podrían ver afectados. La medida podría afectar a unas 5.000 hectáreas, y muchos regantes se han visto obligados a asumir costes de 8.000 euros por hectárea, por lo cual prevé que muchos profesionales del campo se vean obligados a abandonar el oficio.
Es por eso que Jové se ha dirigido directamente al Govern y al resto de administraciones para exigir que asuman estos costes del riesgo e indemnicen las pérdidas de la temporada. "Ya que nosotros hemos hecho los deberes, la administración se tiene que encargar de los costes que hemos tenido nosotros para arreglar, y tiene que indemnizar a los campesinos afectados en las pérdidas que tendrán para no tener cosechas", ha dicho en una entrevista a Rac 1. "Y veremos si eso se repercute en daños posteriores para poder producir de aquí en adelante". Así pues, el presidente de la Comunidad de Regantes también prevé que el impacto de la sequía en los campos podría afectar a la próxima temporada, y ya augura "posibles pérdidas en años posteriores".
Por lo que hace a las cosechas previstas, Josep Maria Jové se ha mostrado pesimista, afirmando que muchos regantes dan "toda la cosecha de la temporada por perdida", y duda sobre si los árboles podrán resistir hasta el próximo año. "Es tan poca el agua que tenemos que no podemos garantizar ninguna cosecha. Y veremos si, con suerte, se pueden salvar los árboles para próximas cosechas".
Un cierre "excepcional"
La Comunidad General de Regantes del Canal Segarra-Garrigues decidió cerrar el suministro de agua desde este sábado hasta el martes 2 de mayo a causa de la situación excepcional de sequía. A partir de entonces, suministrarán solo el agua "estrictamente necesaria para salvar los cultivos leñosos". La medida tiene como objetivo garantizar que se puede llegar al final de campaña "con la cantidad de agua mínima garantizada por la subsistencia de los árboles". Así, a partir del martes, se abrirán los hidrantes bajo petición de cada regante y también aquel día se informará del volumen máximo mensual que corresponde a cada uno, en función de las recomendaciones del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA). Precisamente el martes pasado la Comunidad de Regantes del Canal de Urgell decidió cerrar el riego ante la falta de lluvias. Al día siguiente, la Confederación Hidrológica del Ebro (CHE) declaró el estado de excepcionalidad por sequía extraordinaria en la zona de la cuenca del Segre. La presidenta del organismo señaló que la situación del sistema Rialb-Oliana es mucho peor que la del resto de cuencas.