La presidenta del PSOE admite ante el juez que hay "indicios preocupantes" en el caso Leire

La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, ha declarado este miércoles como testigo ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, instructor del caso Leire Díez, y ha negado tener conocimiento alguno de la presunta trama que la exmilitante socialista conocida como fontanera habría dirigido para desactivar causas judiciales que afectan al Gobierno y al PSOE. Narbona ha reconocido, sin embargo, que hay "indicios preocupantes" en este caso, y ha situado su primer contacto con Leire Díez en 2017, cuando la investigada militaba en el PSOE de Cantabria. La presidenta socialista ha precisado que se trata de una conocida, no de una amiga, y que el trato se intensificó en 2020, cuando Díez trabajaba en Enusa y la contactó para el asesoramiento de imagen de la empresa pública. Sin embargo, ha asegurado que por cuestiones relacionadas con la trama, Narbona la derivó a Santos Cerdán, entonces secretario de Organización del PSOE.

La comparecencia de Narbona se enmarca en un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que recoge una conversación entre ella y Díez del 24 de abril de 2024, el mismo día en que Pedro Sánchez publicó su carta a la ciudadanía y se dio cinco días para decidir si continuaba al frente del Gobierno, a raíz de la apertura de una causa contra su esposa, Begoña Gómez, por tráfico de influencias. Según los agentes, Díez habló en aquel intercambio de "reconducir" los ataques al presidente, de ofrecer "ayuda cualificada" y de darle la vuelta al asunto "como un calcetín". Narbona le respondió, según su versión, que le constaba que aquello ya lo había trasladado a Santos Cerdán, a quien el juez sitúa como presunto jefe de la trama.

Preguntada por el juez sobre este mensaje, Narbona ha explicado que Díez le había adelantado "previamente" que conocía "hechos que podían ser importantes", y que por este motivo la derivó a Cerdán, que ejercía como secretario de Organización y tenía entre sus competencias la política de comunicación. Días más tarde, según ha relatado, Cerdán le aseguró que el encuentro con Díez "no había tenido nada de interés". Narbona ha añadido que desconoce por completo "qué quería decir Leire o qué hizo después".

Narbona ha asegurado a los periodistas que la esperaban a las puertas del tribunal que no teme ser imputada y que no se ha sentido incómoda con ninguna pregunta porque ha explicado "la verdad". "No tengo miedo de nada, he venido, he explicado todo lo que sé y que la justicia siga su curso", ha concluido.

Este mismo miércoles también han declarado como testigos dos ex altos cargos de la Fiscalía General del Estado de la etapa de Álvaro García Ortiz. Diego Villafañe, exteniente fiscal de la Secretaría Técnica, ha admitido dos reuniones de diez y quince minutos con Díez y con el abogado de Cerdán, Jacobo Teijelo, a quien atribuye el papel principal en los encuentros y que presentó a Díez como colaboradora. Según fuentes jurídicas, Villafañe pidió a la otra testigo, Beatriz López, que le acompañara a uno de los encuentros para no quedarse solo con Teijelo y Díez.

El exfiscal ha calificado el contenido de las conversaciones de intrascendente, a pesar de admitir que se mencionó al fiscal José Grinda —uno de los presuntos objetivos de la trama— en relación con la lentitud a la hora de emitir informes. Villafañe ha explicado que informó a García Ortiz del contenido de las reuniones poco después de mantenerlas, al encontrárselo en la sede de la Fiscalía General.