Los catalanes sufren este domingo dos tipos de carga. La policial y la mediática. De la primera se ocupa la policía española y la Guardia Civil, y afecta físicamente a los ciudadanos agredidos mientras hacen cola para votar en el referéndum. La segunda castiga a todos los ciudadanos y la gestionan los medios españoles, especialmente los digitales y las radios (las teles, excepto La Sexta y el 24H de TVE, emitían los programas de entretenimiento habituales). Las heridas de esta carga son, digamos, morales. Ninguno de esos medios puede esconder la violencia y las humillaciones contra los electores, pero la mayoría las disfrazan y justifican cargando contra los Mossos, cuya "pasividad", dicen, ha obligado a los agentes del CNP y de la Guardia Civil a apalear a la gente.

Aquí está donde entra la otra pata de este relato: que la represión es "proporcionada" y "puntual" (en el sentido de escasa), que es el cristal con que quieren que se miren los asaltos y las cargas contra los votantes, como esta en el instituto Pau Claris de Barcelona:

Es el mismo discurso que fabrica La Moncloa. Medios y gobierno español se retroalimentan, indiferentes a si la realidad acompaña ese relato o, más bien, deformando la realidad para que encaje en él. El objetivo es no indignar ni hacer olas en España ni fuera, mantener al público anestesiado, insensible o, a los más indefensos, sin pensar por su cuenta cómo es posible que los porrazos, patadas y puñetazos de la policía española y la Guardia Civil los den, en realidad, los Mossos. Es la magia de los medios.

Todo encaja mal con el otro gran argumento destilado por el gobierno español desde hace días: no hay ningún referéndum, circule. Es verdad que la gente vota en los puntos electorales, de hecho hace dos días que los mentiene abiertos con actividades como talleres de caligrafía china, cinefórums y campeonatos de ajedrez, etcétera. Incluso se han quedado a dormir allí. Cualquiera que se pregunte por qué estas personas actúan así sabe que la respuesta es una: quieren votar. Pero aquí no hay ningún referéndum, circule.

Al menos todo el mundo tiene claro que no es una botifarrada ni un show, ni unos castellets, como pronosticó el ministro de Justicia, Rafael Català.

A la hora de empezar a escribir esta pieza, los principales titulares de las webs de los diarios de Madrid son estos:

  • La Fiscalía actuará contra los Mossos por su pasividad en el referéndum ilegal (El País).
  • El Gobierno acusa a los Mossos de plegarse a la Generalitat "por encima del criterio profesional" (El Mundo).
  • La desidia de los Mossos fuerza a una intervención tardía. La Delegación de Gobierno justifica la intervención policial porque en los Mossos se ha impuesto la línea política (ABC).
  • La pasividad de los Mossos obliga a intervenir a la Policía y la Guardia Civil (La Razón).
  • Los líderes separatistas consiguen votar gracias a la estratagema del censo universal (El Español). Un mazo para tirar la puerta: Así rompió la Policía el bloqueo en un colegio y Guardia Civil y Policía impiden por la fuerza el acceso de votantes a los colegios (El Español).

El Confidencial no aparece en la lista porque sería injusto para los demás. En ese momento abría su web con una mentira: que la Generalitat había habilitado un sistema de voto por internet ( "sin ninguna garantía", etc.). Lo han retirado al cabo de un rato largo. No hay nada más pegajoso que algo que te gustaría mucho mucho que pase, por muy increíble que sea.

Hay que ser justo, sin embargo. Hay tres digitales, sin embargo, que se esfuerzan más y lo explican con muchos menos filtros:

  • Puigdemont denuncia la "violencia del Estado" y Zoido replica que "todo es un paripé" (El Independiente).
  • La Policía dispara pelotas de goma contra la gente, prohibidas en Catalunya. Clamor en Catalunya contra Rajoy y la actuación policial: "Es una vergüenza" (Público).
  • La intervención policial no consigue impedir que se vote en Catalunya (eldiario.es).

Llama mucho la atención que la violencia, las porras, las pelotas de goma, las patadas, la sangre... se trate como una especie de trámite, una minucia técnica de la tarea real y decisiva de los agentes: retirar urnas y material electoral, cosa que hacen con gran eficacia para preservar el Estado de derecho y la democracia, etcétera. Muy en la línea del hashtag o etiqueta que utiliza el Ministerio del Interior (y su policía y la Guardia Civil) en su cuenta de Twitter: #estamosporti (los tuits de réplica van marcados #estamoscontrati, estaba cantado).

Otra gran línea de titulares es la que sigue la línea "el referéndum ha sido desbaratado" (o "desmantelado"), también movida por el Ministerio del Interior, con aroma de operación antiterrorista, cómo queriendo decir "comando desarticulado", y dónde se incluyen, por ejemplo, el asalto al CTTI de la Generalitat, las incautaciones de boletos, los ataques a los sistemas informáticos y todo el resto de agresiones y asaltos.

Las radios... no es fácil de explicar sintéticamente cómo se comportan. Un ejemplo, quizá sirva. En la COPE, a las ocho y poco de la mañana, cuando el conseller Romeva explicaba en rueda de prensa que el censo era universal, etcétera, en castellano, el conductor del programa ha entrado para decir "Romeva está ahora tratando de vender su mercancía averiada..." y ha cortado la conexión para seguir con la tertulia. A Romeva no le han dejado acabar ni la primera frase. Ninguno de los tertulianos se ha quejado. Y así casi todo.

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