Los diputados del Partido Popular se han negado a comer con los delegados del Govern en el exterior. La conselleria encabezada por Raül Romeva ha invitado a los diputados a compartir una comida este martes con los delegados. El objetivo era rebajar el placaje de los populares que, en los últimos meses, han cuestionado públicamente el rol y los recursos que destina el Govern a este objetivo.
Los populares escenifican así su malestar ante la actitud del Govern que, según el PP, se empeña en esconder información. “No iremos a la comida porque nosotros lo que hemos pedido y lo que queremos es una comparecencia pública”, aseguran fuentes del partido. El PP tampoco asistirá a la audiencia de los delegados con el conseller d'Afers Exteriors, Raül Romeva, y la presidenta del Parlament, Carme Forcadell.
Tira y afloja
El enfrentamiento por esta cuestión se remonta al pasado mes de febrero cuando Junts pel Sí, la CUP y CSQP tumbaron una petición del PP en que pedían que los delegados en el exterior comparecieran en sede parlamentaria. Los pasos del Govern para internacionalizar el procés se han convertido en uno de los caballos de batalla del grupo parlamentario del PP.
Los populares argumentan, mientras el Govern no les demuestre lo contrario, que la gestión de Exteriors es, como mínimo, “opaca”. Aparte de pedir la comparecencia parlamentaria de los delegados en el exterior, el PP también ha reclamado a la conselleria d'Exteriors los contratos e informes del Govern con Independient Diplomat: Un lobby contratado por la Generalitat especializado en conflictos y procesos de independencia. Desde el PP, defienden que el Govern ha encargado a este grupo de presión que extienda mensajes negativos sobre el Estado español. Además, sospechan que los contratos entre la administración catalana y este grupo contienen cláusulas opacas.