Las portadas | La riada recula después de cumplir objetivo de Marruecos y Trump: debilitar a Sánchez en Europa

La misma riada humana que durante días desbordó Ceuta ahora deshace el camino. Miles de jóvenes, familias y menores marroquíes regresan exhaustos por el mismo espigón que habían bordeado para entrar en territorio español, en una imagen de retirada masiva que este sábado domina las portadas. La crisis migratoria remite, pero sus consecuencias políticas apenas empiezan a emerger. Marruecos ha vuelto a demostrar que tiene la sartén por el mango y que puede abrir y cerrar el grifo migratorio para presionar a España cuando lo considera conveniente. El retroceso no se ha producido porque el Gobierno español haya recuperado el control de la situación, sino cuando Rabat ha decidido detener el éxodo y facilitar el regreso de sus ciudadanos. Esta capacidad para activar y desactivar los flujos migratorios refuerza la tesis de que no se ha tratado simplemente de una crisis humanitaria, sino de un ataque híbrido: una operación de presión política en la que las personas han sido utilizadas como munición contra la frontera sur de la Unión Europea. De esto hablan este primer día del mes de agosto las portadas, especialmente las más conservadoras, que explotan la idea de que Sánchez ha quedado muy febril ante sus socios europeos.

Marruecos ha hecho una demostración de fuerza y Estados Unidos la ha aprovechado para debilitar a Pedro Sánchez. El presidente español, que se había ganado la admiración de una parte de Europa con su enfrentamiento abierto con Donald Trump, aparece ahora atrapado por la fragilidad de la relación con Mohamed VI. Y, de rebote, cuestionado por los mismos socios europeos que hasta ahora veían en él un contrapeso al presidente estadounidense. La crisis baja de intensidad, pero sería un error confundir el regreso con una resolución. Quedan los muertos, los menores desamparados, los centros saturados y una frontera que ha demostrado que puede ser desbordada en cuestión de horas. También queda la constatación de que la política migratoria española depende en buena parte de la voluntad de un vecino que utiliza esta dependencia para obtener concesiones.

El Gobierno español, completamente en la luna

El País abre con una confesión demoledora atribuida a un alto cargo del ejecutivo español: "No teníamos información. Si la tienes, no entran 50.000 personas". Según el diario progresista, la marcha masiva hacia Ceuta cogió al gobierno español completamente a la luna, en una acción por sorpresa ejecutada cuando todas las miradas estaban puestas en la gestión de los peores incendios de la historia reciente de España. La frase resume un fallo de inteligencia de dimensiones extraordinarias. Si realmente nadie sabía qué se preparaba al otro lado de la frontera, el Estado fue incapaz de detectar una movilización de decenas de miles de personas. Si, como sostienen otros diarios, sí había avisos previos, entonces el problema todavía es más grave: las alertas no fueron atendidas o no provocaron una respuesta proporcional.

La portada del diario pone rostro a la tragedia, que ha dejado al menos 57 muertos, en gran parte marroquíes. Recoge el testimonio de quienes vuelven rendidos porque en Ceuta no les vendían "ni leche para la niña" y muestra a menores durmiendo en la calle delante de un centro de acogida completamente saturado. Son las víctimas de una operación geopolítica que los empujó hacia una frontera que no estaba preparada para recibirlos. El País también intenta poner nombre a lo que ha pasado con tres piezas de análisis lo suficientemente explícitas: "El epicentro de una tenebrosa lucha global", "No es inmigración, es un ataque híbrido" y "La debilidad de España ante Marruecos". El mismo Sánchez ha elevado ya el lenguaje y denuncia una "violación de la integridad territorial", una expresión que sitúa los hechos mucho más allá de una emergencia migratoria convencional, pero Madrid sigue defendiendo la relación con Marruecos. Un equilibrio difícil de sostener: presentar a Mohamed VI como un socio imprescindible y, a la vez, admitir que España acaba de sufrir una acción hostil que solo se ha detenido cuando el régimen alauita lo ha ordenado.

Europa pasa factura a Sánchez

La prensa conservadora exprime especialmente el desgaste del presidente español. "Europa clama contra Sánchez", sentencia el ABC. Italia y Finlandia cargan contra la laxitud de Madrid ante Marruecos, Francia refuerza la vigilancia en los Pirineos y Alemania exige a Rabat que readmita a los migrantes en situación irregular. El diario enmarca la crisis como un problema de seguridad nacional y no de orden público. Altos cargos militares consultados por el ABC cuestionan que la respuesta quedara principalmente en manos de Interior y no de Defensa: si se trataba de un ataque contra las fronteras, sostienen, no bastaba con gestionarlo como una llegada masiva de inmigrantes. La portada también asegura que agentes de Información habían alertado de lo que podía pasar, contradiciendo la versión de sorpresa absoluta que el gobierno español transmite a través de El País. El editorial no deja espacio para los matices: "Fallo sistémico del Estado en Ceuta".

El Mundo dispara en la misma dirección: "Europa se subleva contra Sánchez por poner en peligro sus fronteras". El diario sostiene que Marruecos desafió a España permitiendo la travesía, a pesar de que la operación "se le fue de las manos", y cita informes de seguridad que subrayan la pasividad inicial de las autoridades marroquíes. También vincula la crisis con la ceremonia de Lealtad de Mohamed VI y con la vieja reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla, siempre presente como una sombra en las relaciones entre Madrid y Rabat. "Un desafío a España", resume La Razón, que ve en la crisis un antes y un después para la seguridad fronteriza. El diario atribuye la irritación de Rabat al viaje español a Argelia y a la ley relativa a los saharauis, dos decisiones que habrían acabado de colmar la paciencia del régimen alauita.

Schengen como arma política

La reacción europea tiene una dimensión práctica, pero también una carga propagandística evidente. Italia ha suspendido Schengen y controla los viajes procedentes de España, según destaca El País, mientras anima a otros gobiernos europeos a seguir el mismo camino. Francia refuerza los Pirineos y varios ejecutivos reclaman a Madrid que impida que los migrantes llegados a Ceuta continúen el viaje hacia el norte. La suspensión de Schengen es más una boutade publicitaria que una solución efectiva en el origen de la crisis. Pero permite a la primera ministra italiana presentarse como la guardiana de una Europa abandonada por Sánchez y da munición a las derechas y las ultras de todo el continente. Rabat no solo ha dejado en evidencia la vulnerabilidad española: también ha conseguido enfrentar a Madrid con algunos de sus socios y trasladar el miedo al resto de fronteras europeas. Esta es también la apertura de La Vanguardia: "El asalto migratorio a Ceuta enfrenta a Sánchez con los socios europeos". El conflicto ya no se limita, pues, al eje entre España y Marruecos. Ha entrado de lleno en Bruselas y amenaza con convertirse en un nuevo frente político dentro de la Unión.

Trump convierte Ceuta en una amenaza electoral

Donald Trump tampoco ha dejado pasar la oportunidad. "Seremos como Ceuta si ganan los demócratas", ha advertido, convirtiendo una tragedia que ha dejado al menos 57 muertos en material de campaña para agitar el miedo a una invasión migratoria en Estados Unidos. La maniobra tiene una doble utilidad. En clave interna, Trump recupera uno de sus argumentos electorales preferidos: solo él puede impedir que una frontera desprotegida sea desbordada por decenas de miles de personas. En clave exterior, señala a Sánchez como el ejemplo de lo que pasa cuando un gobierno se muestra débil ante la inmigración y deja en evidencia al presidente español después de sus enfrentamientos públicos.

Una retirada casi total

La prensa catalana pone el acento en el retroceso de los migrantes. "El 98% de los inmigrantes vuelven a Marruecos después del asalto a Ceuta", titula El Periódico. El Ara opta por un contundente "Retorno masivo" y concreta que más de 53.000 de los migrantes llegados a la ciudad autónoma ya han vuelto a su país. La imagen compartida por buena parte de las cabeceras es la de una columna humana que desaparece tan rápidamente como había aparecido.

En segundo término, las portadas catalanas coinciden en destacar el acuerdo para que Hamás se desarme bajo supervisión internacional. La Vanguardia explica que Trump lo celebra como "histórico", mientras Israel advierte que quiere intervenir en la recogida de las armas. El Periódico habla de un acuerdo para el "desarme total" de Hamás dentro del plan de paz para Gaza y el Ara recoge la confirmación del movimiento islamista.

También hay espacio para los incendios. La Vanguardia cifra en casi 1.600 las casas quemadas en la Meseta, mientras La Razón alerta de que la ola de calor ha provocado el rebrote de algunos fuegos. Este último diario completa la portada con el nuevo paso judicial hacia una posible imputación del PSOE en el denominado "caso cloacas" y con el récord de recaudación tributaria derivado del aumento de la presión fiscal.

Illa no aparece en las portadas

En medio del retorno masivo, la crisis europea y las maniobras de Rabat, el balance del curso político de Salvador Illa prácticamente no ha aparecido en las portadas. Ni La Vanguardia, ni El Periódico, ni el Ara consideran que la comparecencia del president de la Generalitat merezca un lugar destacado. Solo El Punt Avui le reserva espacio con "El Vietnam de Illa", una crónica que contrapone el discurso de normalización del Govern con los frentes abiertos en educación, Rodalies, vivienda y una amnistía que el diario califica de falsa. La cabecera, sin embargo, dedica el dossier principal a "Contra el odio" y al proyecto del Parlament para blindar las sanciones contra los discursos discriminatorios.

Illa quería hacer balance del curso, pero el curso le ha pasado por encima. Las portadas miran hacia Ceuta, donde la marea humana ya retrocede y deja al descubierto lo que el agua escondía: un Estado sorprendido, un presidente debilitado, una Europa a la defensiva y un Marruecos que ha vuelto a demostrar que, en la frontera sur, sigue controlando el grifo.

'El País' 1
'El País'
'ABC' 1
'ABC'
'El Mundo' 1
'El Mundo'
'La Razón' 1
'La Razón'
'La Vanguardia' 1
'La Vanguardia'
'El Periódico' 1
'El Periódico'
'ARA' 1
'ARA'
'El Punt Avui' 1
'El Punt Avui'