Las portadas explican la derrota de Alberto Núñez Feijóo en el debate de investidura de dos formas. Unas hablan de fracaso a secas, sea directamente, como la de Ara ("Feijóo fracasa"), o retorciendo un poco más la letra y el dramatismo, como El País ("Feijóo choca con la mayoría del Congreso: 172 síes, 178 noes"), que clava el puñal y lo hace girar, como los expertos. En este grupo encuadramos también a El Punt Avui, con un truco sobre la famosa frase de Pedro Sánchez al negarse a ceder la presidencia del gobierno a Rajoy ya hace unos años ("Feijóo, no es no"). Queda raro que la portada se dirija directamente al candidato, pero todo el mundo habrá entendido la gracia.

Explicar como un fracaso lo sucedido al candidato del Partido Popular este miércoles es, sin embargo, un poco tramposo. Por parcial. Feijóo sabía que tenía perdida la investidura desde la misma noche de las elecciones. Aquel día también supo que estaba en riesgo su liderazgo al frente del PP al ver en el balcón de la sede central a Isabel Díaz Ayuso de rojo sangre, rojo Madrid —Feijóo y el resto vestían de color blanco— mientras la plebe la aclamaba ¡A-yu-so! ¡A-yu-so! y la sombra de Pablo Casado se alargaba. Es posible que la argumentación del candidato te haya sorprendido. Ha dicho que podría ser presidente ("tengo los votos a mi alcance"), pero que no quiere, porque no se someterá a Puigdemont y Bildu. Si no quiere ser presidente, ¿por qué sube al atril a defender un programa y un gobierno? La respuesta a esta pregunta es la razón de ser de la farsa de la investidura, que nada tiene que ver con el gobierno de España, sino con la supervivencia política de Feijóo y su séquito.

Esto es lo que intentan explicar los diarios que han sofisticado más el título de portada. No te lo dicen con tanta claridad, pero tú tienes la suerte de tener el Quioscos & Pantallas a tu servicio. La Vanguardia compensa el título del miércoles y hace quedar a Feijóo como un estadista, porque ha sido capaz de ir a perder la investidura para "afirmarse en el PP y consolidar su papel de líder de la oposición", como dice el diario de la Diagonal. La foto de Dani Duch es casi tan buena como la del miércoles y muestra a un Feijóo victorioso y energético a la salida del Congreso. No es la foto de perdedor del miércoles, donde parecía un señor mayor que no recuerda dónde ha dejado el coche y mira el ticket cancelado con miedo a que se le agoten los diez minutos para sacarlo y quedarse encerrado en el parking.

El Periódico quizás es mejor. Hace un juego de palabras con un punto jeroglífico ("Feijóo califica su derrota en el Congreso de victoria política") y remacha en el subtítulo ("...sale de la votación que tenía perdida...como 'líder indiscutible' de la derecha"). Puestos a sospechar, quizás celebran que Feijóo sobreviva —o lo presentan como Santiago Matamoros— porque la alternativa (¡A-yu-so! ¡A-yu-so!) es peor. No es decir por decir. La crónica principal de La Vanguardia de este jueves sobre el debate está atravesada por este hilo argumental. Un tercer relato del segundo día del debate de investidura es el de los diarios del Trío de la Bencina. Es el mismo que el del día anterior, que es el mismo que el del día anterior, que es el mismo del día anterior.

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