El optimismo, la tozudez o el tacticismo de no dar nunca un acuerdo por imposible es uno de los enfoques del postprocés que toma La Vanguardia desde casi siempre, aunque de vez en cuando le suelte una colleja eslovena a los presidentes Torra y Puigdemont, como si así debilitara su influencia y su posición fuerte de vetar los presupuestos de Pedro Sánchez. Hoy se sabe que los presidentes se han llevado el agua a su molino: los votos de los dos partidos independentistas catalanes en el Congreso tienen el mismo signo: sin gestos reales no hay presupuestos, como lo explican Nicolas Tomàs por aquí y el director por allí.

La Vanguardia, sin embargo, sigue tozudamente levantada y no cierra la partida —razonablemente, porque no hay que vender la piel del oso... y la política, estos días, tiene más curvas que una novela negra escandinava. Los titulares dicen sin decir que aun hay cartas por jugar. "El independentismo se aleja de los presupuestos", contra los verbos más intensos y terminales de El Punt Avui ("apretar"), del Ara ("vetar") y de El Periódico ("atornillar") —aunque este último todavía da alguna salida. Son tiempos de verbos contundentes en las portadas, pero el diario de los Godó mantiene la actitud tercerista del "construir puentes" ("presentan enmienda... pero la pueden retirar", dice un subtítulo), pese a los presos, los exiliados y la represión. Quizás sí hay partido o quizás sólo son las ganas, una ilusión, el bíblico pabilo humeante que puede volver a arder ("La Moncloa no tira la toalla").

Las portadas de Madrid se lo tomar con peor sangre. Según El Mundo, los indepes quieren obtener favores para los presos del 1-O. Para La Razón, ponen la legislatura al borde de la quiebra. ABC, que persigue Sánchez por tierra, mar y portadas, ha escogido lo que más daño puede hacer al presidente del gobierno español. Hasta ahora, los diarios de la derecha pateaban a Sánchez en el culo de Maduro, pero hoy las cartas venezolanas no son buenas, porque la postura del gobierno español está alineada con la de la UE —como desde el inicio de la crisis en el país caribeño (o andino, según cómo lo mires).

El País exagera. A los veteranos, el titular lisonjero "Sánchez impulsa el apoyo a Guaidó de 20 países de la UE" les recordará una de las letras oficiosas del himno español, aquella de la Enciclopedia Álvarez: Fuiste de glorias florido pensil / hoy reverdecen en un impulso juvenil. / Veinte naciones coronan tu sien. / ¡Arriba España! / Raza invicta es tu sostén.