A poco que sepas hacer una busca en Google advertirás que los llamados top-jobs de la Unión Europea, los cargos más preciados, no han ido a parar a políticos de, digamos, categoría. Fuera de Christine Lagarde, que era directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI) antes de su designación al frente del Banco Central Europeo (BCE), los otros tres nombres son políticos más bien en descenso.

Charles Michel, primer ministro de Bélgica en funciones, fue el primer político europeo de relieve en condenar la represión del 1-O, pero perdió seis de los veinte escaños en las últimas elecciones federales de mayo. Ursula Von Der Leyen, la nueva presidenta de la comisión, era la sucesora original de Angela Merkel, pero la acusaron de plagiar su tesis doctoral y, bueno, el resto es fácil de imaginar. Josep Borrell, el nuevo "ministro" de exteriores de la UE, no necesita presentación. Dos conservadoras —francesa y alemana—, un liberal valón y un socialista español. De entrada, no suena al "gobierno de los mejores". Atención, sin embargo, porque de menos nos hizo Dios.

Ningún diario ha titulado la portada por este escasoiresultado del maratón negociador de los jefes de gobierno de la UE en Bruselas. Al contrario, cada diario lleva el agua a su molino y destaca aquello que más le conviene en clave local. Borrell ha conseguido subirse a los titulares de La Vanguardia, El Periódico, Ara y La Razón, que venden su candidatura como si se tratara de la última cocacola del desierto, aunque el oficialmente llamado Alto Representante es el cargo de menos relieve entre los cinco que cuentan. ABC y El Mundo tratan de hacer una interpretación más europea… con afán de despreciar a Sánchez. El País lo lee todo en clave de estados, a pesar del titular —fíjate en los subtítulos.

Esto es Europa tal como se ve desde esas portadas de papel: un grupo de intereses estatales (o "nacionales", llámalo como quieras) que subastan los cargos entre ellos como en un mercado ganadero, sea dicho con respeto. Las portadas de hoy dan la impresión de cartel de concurso regional de belleza. ¡Ha ganado el/la de mi pueblo! Es exactamente así como nos explican la cosa europea, con la boina calada hasta el cuello. Qué contradicción.

LV

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EP

ME

ME

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