Hace días que el PP ha desaparecido de las portadas, al margen de las entrevistas frecuentes que ora ABC, ora El Mundo, ora La Razón, hacen a alguna de las segundas espadas del partido, no a Pablo Casado, el mandamás de la cosa. Se ha evaporado en el sentido que no tiene la iniciativa o ninguna iniciativa que le permita ocupar ese piso principal que es la portada en el edificio de un diario. En cambio, el gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos, especialmente el presidente Sánchez, está muy presente. Es lógico, dirás: son los que mandan, los que deciden el cambio de fase, presentan los presupuestos, etcétera. Pero también el plan de rescate del sector de la automoción, el ingreso mínimo vital...
El PP tuvo un protagonismo clandestino, si se puede decir así, en el barullo judicial-policíaco de las pasadas semanas, cierto. Pero los diarios no lo han hecho comparecer en primera página en asuntos donde se supone que debería tener alguna voz: una salida en defensa de la monarquía, un paso adelante a favor de Colón, unos coros a la cancioncilla de los empresarios que ahora se deshacen en ganas de "reconstruir" España...
Hoy cambia poca cosa. La Razón se ha despertado y hace una de esas encuestas peculiares, donde resulta que el PP empataría con el PSOE y Ciudadanos se hundiría (más). Claro, esas cifras sirven para lo que sirven, especialmente si piensas que ahora viene la gestión de la desescalada y todo se moverá mucho. Parece más bien que quieren meter miedo a los socialistas y les avisan de que hacer manitas con Cs no les servirá de nada.
En fin. Parece que los populares son ignorados o reciben. En la entrevista de ABC a Luis de Guindos, este domingo, también había avisos dirigidos a sus excompañeros de partido. José Ignacio Goirigolzarri, el presidente de Bankia, en declaraciones a El País de ayer, decía que "la crispación no salva vidas ni genera puestos de trabajo", mensaje que vale para todo el mundo pero especialmente para los populares y su estrategia navajera. También el presidente gallego, Núñez Feijóo, en La Razón, hace unos días, adoptaba una actitud parecida. Hoy este diario entrevista al presidente de Naturgy, Francisco Reynés, que dice más o menos lo de Goirigolzarri... Podrían ponerse otros ejemplos.
Quizás solo es un momento de desconcierto tras el fracaso de la operación que pretendía exponer la incompetencia del gobierno español vinculando la mani femininista del 8-M a la propagación de la Covid-19. Atención porque, desde hace tres días, El País va explicando que el PP, en el Parlamento Europeo, cierra filas con los partidarios de imponer condiciones severas a los estados que quieran acceder a los fondos de reconstrucción postpandemia, entre otros, y sobre todo, España. A los de Casado les están haciendo un traje de madera con uno de los temas más calientes de las semanas que vienen: el dinero para suavizar el batacazo económico. España no lo tiene y tendrá que dejárselo la UE.
Hoy, claro, el titular principal de El País es que Sánchez "pide patriotismo" al PP. Alguna cosa tendrán que replicar. Esto no es la comedia del 8-M y la pandemia. Son las cosas de comer. El diario de los viejos progres vende el relato subliminal de que el PP, bajo mano, quiere hombres de negro y recortes para España. Esta es una narrativa que se combate mal con una encuestita de La Razón o los aspavientos de El Mundo porque el Gobierno "se fractura" si pacta con Cs. La tuna mediática de la derecha tendrá que buscarse otra cosa. Vienen días interesantes para seguir las portadas. También, aunque se lo callan, porque sigue la investigación sobre los negocios de Juan Carlos I y, ahora, los papeles de la CIA que dejan retratados a los gobiernos de Felipe González.







