El presidente de Aragón, Javier Lambán, ha sido recibido en audiencia por el papa Francisco en el Vaticano, y le ha pedido que "rehabilite" la figura del papa Luna, a fin de que deje de ser considerado un antipapa o pontífice del cisma de Occidente. Lambán ha aprovechado para invitar al papa Francisco a visitar Aragón, con motivo del 600 aniversario de la muerte del papa Luna. El presidente aragonés ha explicado después a los periodistas, que el papa Luna fue muy importante porque fue el artífice del Compromiso de Caspe (1412) "que fue de alguna manera el embrión de la futura unión entre Isabel y Fernando".
Según Lambán, la Iglesia católica "simplemente tendría que incorporarlo con normalidad como el resto de pontífices y de esta manera recuperar el respeto que se tiene a cualquier pontífice del pasado y dando a los años la oportunidad de celebrarlo con magnificencia", ha añadido. Ha destacado que Francisco "se ha tomado con interés el asunto" y que, "aunque es un contencioso de siglos", cree "que se podría resolver en fechas no excesivamente lejanas".
Pero Martines de Luna y Peres de Gotor (1328-1423), el papa Luna, era miembro de una poderosa familia nobiliaria aragonesa que había ganado importantes cuotas de poder en Castilla. El año 1394, con 66 años, alcanzaba el punto culminante de su carrera y era elegido jefe del pontificado. Entonces el liderazgo de la Iglesia estaba dividido entre dos pontífices enfrentados y dos sedes: Aviñón, del partido de los cardenales franceses; y Roma, del partido de los cardenales italianos. Luna fue el último pontífice de Aviñón, con el nombre de Benedicto XIII, informa Marc Pons.
Cuando estalló el conflicto sucesorio en la Corona de Aragón (1410) –con la muerte de Martín el Humano, el último Berenguer- las dos sedes pontificias ya habían sido reunificadas en Roma. Luna había sido expulsado de Aviñón y hacía siete años que vivía refugiado en el castillo de Peníscola (Baix Maestrat). Pero conservaba el apoyo de una poderosa trama oligárquica peninsular, que lo convirtió en un personaje con una gran capacidad de influencia en la política interna de la Corona de Aragón. Luna fue el promotor de las conferencias de Alcañiz y de Caspe; y su voz se hizo sentir a través de san Vicent Ferrer. Muy pronto se posicionaron como unos firmes partidarios de la candidatura castellana de los Trastámara.
El candidato Trastámara, que reinaría como Fernando I, era el regente de Castilla por la minoría de edad de su primo, el rey castellano Juan II. Pero sobre todo era el hombre más rico de Castilla. Cuando se postuló como candidato a ocupar el trono de la Corona de Aragón facilitó el ascenso de Álvaro de Luna –pariente del papa Luna- como privado del rey-niño. Fernando y el papa Luna vendieron la candidatura Trastámara como la solución a la fuerte crisis económica y política que azotaba la Corona de Aragón: un rey rico y poderoso para liderar la recuperación de la plenitud perdida. Un argumento de mucho peso, que Jaume de Urgell, el gran rival de la alianza Luna-Trastámara, no supo contrarrestar.
El presidente aragonés también ha indicado al salir de la audiencia con el Papa, que había querido compartir con el pontífice "la conmemoración de lo que fue el arranque del Reino de Aragón, cuando el rey aragonés Sanç Ramírez visitó al papa Alejandro II para pedirle que legitimara políticamente el reino naciente". "En aquel momento el rey de Aragón se convierte en vasallo del papa a cambio de la entrega anual de 500 mancusos de oro", ha continuado. Y ha explicado que por eso han llevado como regalo a Francisco "dos mancusos para conmemorar aquel momento".
