Pérez Royo: "Puigdemont puede volver el mismo día que el TJUE avale la amnistía"
Pérez Royo: "Puigdemont puede volver el mismo día que el TJUE avale la amnistía"

Javier Pérez Royo (Sevilla, 1944) es de los juristas españoles que en los últimos años más ha defendido fervorosamente la ley de amnistía. El catedrático de Derecho Constitucional la ha avalado tanto jurídica como políticamente, como una norma que podía desinflamar el conflicto entre Catalunya y España. Ofrece ahora una entrevista a ElNacional.cat, a las puertas de la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la ley de amnistía. Confía en una sentencia favorable y asegura que eso deja al Supremo sin margen para entorpecer el regreso de Carles Puigdemont, opina que Junts se equivocó al intentar refinar tanto la norma durante su tramitación en el Congreso de los Diputados, y explica una conversación privada con el president de la Generalitat unas semanas antes de la celebración del referéndum del 1-O.

Está previsto que el Constitucional decida en otoño sobre el recurso de amparo de Puigdemont, después de lo que decida el TJUE. En caso de que ambos tribunales resuelvan favorablemente a Puigdemont, ¿cuánto tiempo puede pasar hasta que el Supremo le conceda o no la amnistía al president?
El Supremo ya no tiene nada que conceder. Pongamos que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dice que esto no afecta en absoluto al derecho de la UE. Como la ley de amnistía ya ha sido declarada constitucional por el Tribunal Constitucional, la norma ya está en aplicación; en ese momento Puigdemont podría volver inmediatamente. El TJUE puede resolver de dos maneras: decir que la amnistía no es materia suya —ya que el derecho europeo no dice nada sobre la amnistía y, por tanto, no impone ningún límite al respecto, dejando que cada país lo resuelva internamente—, o bien dar por zanjada la cuestión avalando la decisión del Tribunal Constitucional español.

¿Ha habido algún precedente del Tribunal Supremo o Constitucional desobedeciendo a un tribunal europeo?
No, nunca.

¿El Supremo no tiene ningún margen de maniobra esta vez para no aplicar la ley de amnistía? Es el mismo tribunal que argumentó que los organizadores del referéndum se enriquecieron al no financiarlo con su patrimonio.
No tiene margen de maniobra, no. El argumento inicial que ha tenido el Tribunal Supremo, y toda la derecha, era que la amnistía no cabe en la Constitución. El Tribunal Constitucional dijo que sí y, por tanto, ese tema ya no está. Y si ahora el Tribunal Europeo dice que la amnistía cabe en el derecho europeo, se acabó. Ya no hay más que discutir jurídicamente. Se podrá estar de acuerdo o no con esa decisión.

Pero hay que acatarla.
Eso ya no es discutible. La última palabra está dicha. A partir de ese momento, o de ese mismo día, Carles Puigdemont podría presentarse en España. Yo creo que por prudencia no lo hará, pero lo podría hacer perfectamente. Será una ley vigente que ha pasado todos los controles que tiene que pasar y que, por lo tanto, tiene que ser aplicada, en los términos en que lo han dicho los órganos que controlan la constitucionalidad de la ley y su regularidad en relación con el derecho europeo. Yo imagino que Puigdemont esperará a la decisión del Tribunal Constitucional sobre el Tribunal Supremo, para estar ya más seguro. Pero no necesitaría esperar.

Catedrático Derecho Constitucional, Javier Pérez Royo   Sergi Alcàzar
Javier Pérez Royo, en una imagen de archivo / Foto: Sergi Alcàzar

Si Puigdemont es prudente, como usted dice, ¿cuánto puede tardar el Supremo en responder al veredicto del Constitucional?
Muy poco. Va a aprovechar la ocasión para quitarse de en medio un problema inmediatamente; viendo además que Junts ya habla con el PP y el PP ya habla con Junts, van a querer quitárselo todo de en medio.

Feijóo ya ha mostrado esta intención de pasar página del procés, de acercarse un poco más a Junts. Entonces, ¿usted ve al Supremo acelerando un poco más la amnistía para facilitar un entendimiento?
No tanto en esos términos. Además, el problema de Junts no es con el PP, sino con Vox. Y el PP necesita a Vox inexorablemente; sin ellos no van a ningún lado. Lo que pasa es que puede que con Vox no consiga los 176, que es el problema que tiene ya actualmente. Si para el PP solo fuera imprescindible Junts, ya estaría hecha la moción de censura.

¿Cree que el Gobierno de Sánchez podría haber hecho un poco más para acelerar los trámites de aplicación de la amnistía? Esta es una petición que le ha hecho Junts muchísimas veces durante la legislatura.
No. Los problemas han venido más por parte de Junts que del Gobierno. Junts ha jugado a querer la amnistía, pero a no favorecer al Gobierno en nada; que el Gobierno se desangre aprobando la amnistía. Porque Junts juega a ganarlo todo en Catalunya, pero sin poner nada de su parte. Si Junts hubiera jugado limpio, la amnistía estaría aprobada desde hace meses.

Si el TJUE avala la amnistía, Puigdemont no necesita esperar al Constitucional

¿Qué quiere decir? ¿Qué se podría haber hecho de manera diferente?
Me refiero a la tramitación parlamentaria. Junts ha estado poniendo pegas y palos en las ruedas. Todo eso ha ralentizado el procedimiento y, al final, Junts ha pagado un coste por eso, pese a que pensaba que el Gobierno pagaría un coste mayor. Lo lógico hubiera sido que Junts, hasta que no estuviera Puigdemont aquí, hubiera votado con el Gobierno en todo. Pero no.

¿Qué consecuencias políticas en el tablero español prevé de la decisión del TJUE?
Pues eso va a quitar un tapón y el agua va a empezar a fluir. Este tablero español está tan desequilibrado que hay que ver qué pasa, cómo se metaboliza que Puigdemont vuelva a Catalunya, que quizás vaya al Parlament, qué recepción puede tener que se pasee por las calles de Barcelona y de Catalunya y empiece a hablar, por ejemplo.

En la lógica española, ¿a quién beneficia más esa imagen? ¿A un PSOE que puede presumir de que la ley ha sido avalada por Europa, o a un PP y Vox que vea cómo se moviliza aún más el votante nacionalista español?
Para el PSOE, la ley es simplemente la reivindicación de que ha hecho un trabajo y un servicio al Estado español y a la Constitución de primer orden. Podrá acusar al PP de ser quienes echaron al nacionalismo catalán fuera, y ellos de ser los que han vuelto a traerlo dentro. Y eso no es ninguna tontería, porque el sistema político español no funciona sin la implicación del nacionalismo catalán y vasco. España solo puede autogobernarse democráticamente si el nacionalismo está dentro.

El otro día Sánchez celebraba con cierto sarcasmo el acercamiento de Feijóo a Junts, pese a que después Aznar le frenara.
Aznar plantea ahora regresar al 155 con esto de la "mayoría nacional", que es un cordón a Junts y al PNV. Dice que la derecha española tiene que ganar sin esta gente que, según él, no es de fiar. Bueno, pues eso es lo que supone la sentencia y el acabar con la amnistía: la amnistía ha desaparecido, ya no existe como problema. Entonces, para el PSOE eso supone decir: nosotros hemos resuelto la gran crisis constitucional que ha tenido España sin pegar un tiro y sin meter a gente en la cárcel. Mientras tanto, Junts va a decir que no le debe nada al PSOE.

Si Junts hubiera jugado limpio, tendría la amnistía desde hace meses

Sánchez siempre ha manifestado que confía en que el regreso de Puigdemont propicie un nuevo acercamiento entre PSOE y Junts. ¿Cree usted en eso?
Eso va a depender de lo que pase en Catalunya. Se trata de la zona políticamente más compleja de España; cada vez más, porque parecía que Catalunya era un oasis frente a la extrema derecha; y ya no. Y este es un problema al que se enfrenta ahora Junts con Aliança. Hay un nuevo marco en el que Junts ya no tiene la hegemonía que tenía Jordi Pujol con Convergència, cuando la alternativa era solamente el Tripartit. Todo ha cambiado desde el Procés. Una de las cosas que más me sorprendió en esa época es que cada vez que el independentismo convocaba las urnas de forma plebiscitaria para salir reforzado, el electorado les daba menos confianza. Y también la idea que tenía el independentismo del Estado.

¿A qué se refiere?
Carles Puigdemont me invitó a cenar en el Palau de la Generalitat en agosto de 2017, antes de los hechos de setiembre y del referéndum en octubre. Él quería saber cuál era mi opinión, y me sorprendió de manera extraordinaria que él pensara que el Estado español no se atrevería a reprimir a Catalunya en caso de celebración del referéndum. Decía que, estando en la Unión Europea, eso era imposible. Yo le pregunté si no conocía a la gente con la que se enfrentaban. Le avisé de que serían implacables contra ellos. Nunca entendí cómo estaban tan confiados en que realmente no se ejercería violencia contra ellos; de que España ya estaba en otra fase, en Europa y que eso de utilizar la fuerza ya había quedado atrás. Le advertí que esa gente es terrible, que para ellos eso era una cuestión de Estado; ahí ya no entra la democracia ni nada.

Y cree usted que ha vuelto a errar con los plazos de la amnistía.
Se tendría que haber hecho con la mayor rapidez posible, cerrándolo cuanto antes, y no dejando que el tema se fuera dilatando hasta llegar a la situación en la que ahora mismo estamos. Porque, al mismo tiempo, esto ha coincidido con un viento que no sopla solo en España, sino en prácticamente todo el mundo: lo estamos viendo con Le Pen, lo estamos viendo con Farage en Inglaterra, lo estamos viendo con Alternativa para Alemania, lo estamos viendo en todas partes. Y como Catalunya es un país, también lo vive con Aliança Catalana.

¿Cree que la amnistía volverá a ser un elemento de desgaste para el Gobierno, o ahora mismo la legislatura está más marcada por los casos de corrupción y otros pactos con el independentismo, como la financiación?
La amnistía ya está descontada. Me interesa más el impacto que va a tener en el tablero, y qué sucede este año en la Diada.