Tras la quiebra de la XI legislatura, las fuerzas parlamentarias en el Congreso siguen anclados en esa Torre de Babel en que se ha convertido la política española en los últimos meses. Tampoco llegarán esta vez a un pacto conjunto para reducir el gasto, a fin de amortiguar el coste de la repetición electoral. "Ha sido un fracaso en toda regla, no se producirá la reducción del 30% que planteamos, ni tampoco que la campaña dure 7 días" ha dicho Javier Esparza, hasta ahora diputado de Unión del Pueblo Navarro, tras la reunión que los partidos han celebrado este martes.
Sin embargo, sí hay una voluntad compartida de que la campaña sea más austera, a medio camino de reponerse aún del gasto de la anterior carrera electoral. A estos efectos, ya habrían recibido un adelanto por parte del Estado, del dinero que según a LOREG, la ley electoral, deben ser devueltos a las formaciones con representación parlamentaria.
Compromisos voluntarios
El Partido Socialista se ha comprometido a reducir un 30% el coste general, que supondría 3 millones de euros, recordando que desde el 2011 ya lo habría hecho en un 50%. Limitarán la publicidad exterior, y el mailing será disminuido en al menos 1 millón de euros. "Animo a aquellos partidos que quieren hacer uno conjunto a que lo prueben y expliquen la experiencia" ha indicado el hasta ahora portavoz del PSOE en el Senado, Óscar López, en relación con la propuesta de elaborar un paquete conjunto con las papeletas de los ciudadanos.
A juicio de los populares preparar un mailing donde se incluyan los sobres de todos los partidos sería algo "ilegal". El secretario de organización del PP, Fernando Martínez-Maillo, ha explicado que no era posible, y que "en Catalunya se intentó", pero finalmente no pudo ser debido a las barreras legales.
El de Génova no indica qué supondría el gesto que las papeletas de PSOE, Ciudadanos, Podemos u otras formaciones estuvieran en un mismo sobre. Esto supondría que los partidos más grandes estarían financiando las papeletas y sobre de los que tienen menos representación, y podrían correr el riesgo de ser perjudicados electoralmente. Generalmente, las fuerzas emergentes cuentan con menos presupuesto y envían papeletas en provincias donde pueden maximizar el apoyo electoral.
Sin embargo, los populares sí admiten que su austeridad pasará para disminuir el 30% del coste. A juicio de Maillo, son el partido que "más gasta" ya que también son el partido que cuenta con más apoyos en la cámara, y por tanto, tiene margen para fregar los 13'5 millones de euros de techo de gasto, que ahora serán en torno a los 9-10 millones. Según la ley electoral española, el dinero es devuelto por el Estado en función de los escaños y los diputados obtenidos, lo que le permite asumir un coste mayor en campaña.
Tanto Podemos como Ciudadanos querían una reducción del 30% del máximo legal, que son los 13'5 millones que decía Maillo. Sin embargo, los populares han replicado que era una medida "selectiva" y orientada sólo a ellos. A juicio del PP, el 30% debería ser sobre el gasto concreta para PP, PSOE y un tramo de 15 a 10% para el gasto de los emergentes. A las formaciones no estatales les pedían el 10%.
C's se comprometerá a disminuir en un 10-15% el gasto para el 26-J. Lo ha explicado el vicesecretario general de la formación, José Manuel Villegas. También quieren eliminar publicidad exterior, como vallas publicitarias o banderolas, y aseguran que llevarán a cabo un mailing "más barato", que pase de 0,18 de coste a 015 céntimos de euro. Huirán esta vez de los mítines grandilocuentes y apostarán por un formato más austero que en los comicios del 20 de diciembre.
Podemos sigue reivindicando su diferencia respecto al resto de formaciones, y es la de no pedir dinero a los bancos para sufragar sus costes electorales. No subirán el gasto, porque forma parte de su "ADN", como han recordado los diputados de la formación morada y de En Comú Podem, de quien iban acompañados. Los podemitas, seguirán financiándose a través de los microcréditos y otras aportaciones ciudadanas, como en la anterior contienda, que es un formato "que funciona muy bien" a juicio del número dos, Íñigo Errejón, aunque no permite establecer cálculos a priori.
Quejas de los "pequeños"
Las formaciones con menos representación parlamentaria, como Democràcia i Libertat, ERC, Compromís o el PNV comparten un clamor común, y es que ellos ya acostumbran a invertir poco en gasto, porque tampoco pueden asumir más. A juicio del portavoz del PNV, Aitor Esteban, "es fácil hablar de reducción cuando se puede salir continuamente por televisión", ha espetado a los grandes.
El portavoz de DL, Carles Campuzano, ha recordado que ellos ya se habían comprometido gastar menos, y que la duración de la campaña corresponde a garantías demoráticas. Asimismo, Joan Tardà ha querido apuntar que Madrid estaba "saboreando" el jarabe de la repetición electoral, que en Catalunya no se produjo después del 27 -S.