La Junta de Portavoces del Parlament de Catalunya se ha convertido en un muro para las peticiones de comparecencia inmediata del president de la Generalitat, Salvador Illa. Desde el inicio de la legislatura, la mayoría de investidura y que ha aprobado los presupuestos, formada por PSC, ERC y Comuns, ha evitado en al menos ocho ocasiones que el jefe del ejecutivo dé explicaciones urgentes ante la cámara por crisis políticas, económicas o sociales de primer orden. El caso es que ante las diversas crisis que ha tenido el Govern a lo largo de estos dos años de mandato, Illa está blindado por la mayoría de la investidura. Eso sí, su ejecutivo ha quedado tocado, con hasta tres conselleras reprobadas: la de Territorio, Sílvia Paneque; la de Interior, Núria Parlon; y la de Educación, Esther Niubó.
El episodio más reciente se produjo el 18 de julio de 2026, cuando la Junta frenó la petición de Junts para que Illa compareciera esa misma semana por el fiasco de las pruebas PISA. ERC y Comuns se alinearon con el PSC y votaron en contra de celebrar un pleno urgente. Los republicanos lo justificaron apelando al "rigor" y a la necesidad de esperar conclusiones claras antes de pedir responsabilidades, y emplazaron la comparecencia a septiembre. Los Comuns, en la misma línea, defendieron que hay que hacer el debate "con luz y taquígrafos" una vez se disponga de toda la información, a pesar de calificar de "decepcionantes" las explicaciones de la consellera Esther Niubó. El caso PISA no era nuevo. El 9 de junio de 2026, PSC, ERC y Comuns ya habían rechazado que Illa compareciera por el malestar en el sistema educativo, marcado por huelgas y protestas. En aquel caso, según Junts, ni republicanos ni Comuns dieron explicaciones públicas de su voto contrario, hecho que alimentó las acusaciones de un "pacto implícito" para evitar el desgaste del president.
La mayoría de la investidura evita pedir explicaciones a Illa por los casos de corrupción en el PSOE
En paralelo, las peticiones de comparecencia por la corrupción vinculada al PSOE también han sido reiteradamente bloqueadas. El 2 de junio de 2026, la Junta descartó alterar el orden del día para debatir las solicitudes de Junts, PP y Vox. ERC defendió entonces no "españolizar" el Parlament y trasladar el debate a las Cortes españolas, a pesar de exigir transparencia al Govern. Esta misma posición se repitió el 23 de junio de 2026, cuando PSC, ERC y Comuns volvieron a impedir incluir la comparecencia de Illa en el pleno. En este caso, los republicanos insistieron en que las explicaciones se tienen que pedir "donde corresponde", mientras que los Comuns también avalaron el bloqueo.
A estos episodios se suma el del 25 de junio de 2025, cuando la mayoría parlamentaria ya había votado en contra de que Illa diera explicaciones por los mismos casos de corrupción. ERC argumentó que el president ya se había comprometido a comparecer más adelante y que se trataba de un asunto "vinculado a Madrid", mientras los Comuns volvieron a avalar la decisión.
Illa y la crisis más grande: Rodalies
La crisis de Rodalies también topó con este muro. El 12 de marzo de 2025, el pleno —con los votos de PSC, ERC, Comuns y CUP— rechazó una comparecencia urgente de Illa por el "caos" ferroviario. ERC y Comuns optaron por un pleno monográfico días más tarde, evitando así una intervención inmediata del president en el momento de máxima tensión. Eso sí, aquel pleno monográfico acabó con la reprobación de la consellera de Territori, Sílvia Paneque.
Aún antes, el 4 de febrero de 2025, la Junta de Portavoces había impedido que Illa compareciera por las informaciones sobre la relación entre el imán de Ripoll y el CNI. En este caso, ERC y Comuns también se sumaron al PSC para votar en contra de la petición de Junts.
Finalmente, el 3 de diciembre de 2025, en plena crisis de la peste porcina, la mayoría impidió incluso debatir una propuesta para que Illa volviera de México para dar explicaciones inmediatas. ERC defendió seguir los "mecanismos" previstos y esperar a que el president compareciera una vez estuviera en Catalunya, mientras que los Comuns argumentaron que la petición solo buscaba confrontación y que el reglamento ya fija plazos para las comparecencias.
En conjunto, estos episodios dibujan un patrón claro: PSC, ERC y Comuns han optado de manera reiterada por aplazar o evitar comparecencias urgentes del presidente, ya sea derivando los debates a más adelante, trasladándolos a otras instituciones o apelando a la necesidad de disponer de más información. Una estrategia que la oposición, especialmente Junts, interpreta como una voluntad de "proteger" a Illa y evitar el desgaste político en momentos de crisis.
