Trump irrumpe en la disputa por las Malvinas y reaviva el pulso entre Argentina y el Reino Unido

La disputa por la soberanía de las islas Malvinas ha vuelto al primer plano más de cuatro décadas después de la guerra de 1982. La Argentina reivindica el archipiélago desde 1833, cuando fuerzas británicas ocuparon las islas y expulsaron a las autoridades y los habitantes argentinos, y desde entonces el país sudamericano no ha dejado de reclamar la soberanía. Ahora, el conflicto diplomático ha ganado una nueva dimensión después de que Donald Trump, molesto con el Reino Unido por la falta de apoyo militar en la guerra con Irán, se haya mostrado dispuesto a "revisar" la tradicional posición de neutralidad de Estados Unidos entre Londres y Buenos Aires. El movimiento coincide con una ofensiva diplomática de Javier Milei, que en las últimas semanas ha intensificado la reclamación argentina sobre las Malvinas. Su gobierno ha impulsado demandas contra empresas vinculadas a la explotación de hidrocarburos en el archipiélago y ha reactivado el proyecto para construir una base naval integrada en la provincia meridional de Tierra del Fuego.

En paralelo, Buenos Aires ha endurecido el discurso. El canciller argentino, Pablo Quirno, aseguró este miércoles que la reclamación sobre las islas es "irrenunciable" y que se fundamenta en el derecho internacional. "El reclamo argentino no se apoya en la fuerza, sino en la verdad histórica, la integridad territorial y el derecho internacional", afirmó a través de la red social X. "Las Malvinas fueron, son y serán argentinas", concluyó.

Quirno considera que las declaraciones de Trump han dado "más notoriedad" a la reclamación argentina, pero el apoyo exterior a Buenos Aires no se ha limitado a Estados Unidos. Este lunes, el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, reclamó al primer ministro Benjamin Netanyahu que reconozca públicamente las Malvinas como "territorio argentino ocupado". "Es hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las islas Malvinas son territorio argentino ocupado, que los británicos le robaron violentamente al pueblo argentino", escribió en X. Ben-Gvir acusó también al Reino Unido de explotar los recursos del archipiélago: "Los británicos no solo se conforman con ocupar el territorio, sino que también realizan allí perforaciones petroleras y le roban el dinero al pueblo argentino". El ministro israelí, que no obstante considera el territorio palestino de Cisjordania como parte fundamental del Estado de Israel a pesar de ser considerado como ocupado por la comunidad internacional, culminó su intervención pidiendo a Netanyahu que reconozca "la soberanía de Argentina sobre las islas Malvinas" e imponga sanciones a Londres mientras continúe la ocupación.

¿Cómo ha reaccionado el Reino Unido?

El Reino Unido ha respondido este jueves con un mensaje inequívoco al respecto. Ante la Cámara de los Comunes, el primer ministro Andy Burnham aseguró que su gobierno será "implacable" a la hora de defender la soberanía británica sobre las Malvinas. En respuesta a la líder conservadora Kemi Badenoch, Burnham reiteró la posición mantenida históricamente por los gobiernos británicos, tanto laboristas como conservadores: "Siempre respetaremos los derechos de los habitantes de las Malvinas que decidieron ser británicos", afirmó en alusión al último referéndum celebrado en las islas, en el que un 99% de los participantes eligieron permanecer bajo soberanía del Reino Unido. "Esto no cambiará nunca con este gobierno, y seremos implacables a la hora de defenderlo", añadió.

Ante la escalada de tensión, Trump se ha ofrecido este sábado como posible mediador entre el Reino Unido y Argentina. Después de reunirse en Dublín con el taoiseach irlandés, Micheál Martin, el presidente estadounidense ha asegurado que la disputa por las Malvinas es "muy interesante" y ha admitido que Londres y Buenos Aires están "enfadados" entre sí. Trump ha advertido que una nueva confrontación bilateral podría convertirse en un "desastre potencial", pero se ha mostrado convencido de que podría "resolverlo" si las partes le pidieran intervenir. "Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en este desastre potencial, si lo hacen, probablemente lo podré solucionar", ha afirmado. El líder de la Casa Blanca también ha cuestionado hasta qué punto el Reino Unido estaría dispuesto a implicarse militarmente a tanta distancia: "Tienen un pequeño problema con la inmigración, con la energía y otros problemas por resolver, así que no sé si estarán dispuestos a viajar tan lejos (…) hablamos de semanas con barcos".

Los argentinos no compran la ofensiva de Milei

En Argentina, sin embargo, una mayoría de ciudadanos interpreta la ofensiva de Milei por las Malvinas en clave electoral. Según una encuesta de la consultora Management & Fit, elaborada entre el 4 y el 6 de septiembre a partir de 1.000 entrevistas en todo el país, el 61% de los argentinos considera que el giro del presidente en la reclamación de soberanía responde más a una "conveniencia política" que a una convicción personal, una opción que solo comparte el 24,7% de los encuestados. La estrategia tampoco parece haber reforzado especialmente su imagen, ya que solo un 17,9% afirma que su opinión sobre Milei ha mejorado después de la ofensiva, frente a un 36,5% que dice que ha empeorado y un 43,7% que asegura que no ha cambiado. Además, el 56,4% dice creer "poco o nada" en el llamamiento presidencial a la unidad política en torno a la causa Malvinas.