El rey Juan Carlos I se pasó el otoño de 2025, especialmente el mes de noviembre, de gira mediática. Como cualquier cantante que promociona un disco o un actor que presenta una película, el Emérito publicitó sus memorias, con el título Reconciliación, en varias entrevistas en medios franceses, donde se situaba como víctima y se lamentaba de que la relación con su hijo , Felipe VI, era compleja (culpaba a su mujer, la reina Letizia) y con sus nietas, Leonor y Sofía, inexistente. También se quejaba reiteradamente por no poder vivir en el país sobre el cual reinó, durante 39 años, a pesar de asegurar que se encontraba bien en Abu Dabi, donde huyó, ahogado por los escándalos, en agosto de 2020. Ante los franceses, dejaba abierta la puerta a su regreso, pero aseguraba que este dependería "de la situación y del momento". Después de cumplir 88 años a principios de enero, parece que este momento se está acercando. La desclasificación por parte del gobierno español de los documentos del 23F, anunciada por sorpresa el lunes pasado y ejecutada el miércoles por acuerdo del Consejo de Ministros, han supuesto un impulso para sus planes y pocos dudan que se han activado los mecanismos para la operación Salvemos al soldado Juan Carlos.
Poco antes de que salieran publicados los documentos, Felipe González intervenía en un acto en el Senado pidiendo que todos los papeles salieran a la luz y reivindicando la figura del Emérito como clave para que el golpe de estado del 23F no prosperara. Lo hacía ante Felipe VI, que asistió de público al acto, anticipándose a los documentos. Por el tono del expresidente del gobierno español parecía que el contenido debía jugar en contra de Juan Carlos I, pero, minutos más tarde, las sospechas se diluían. Los archivos hablaban de reuniones con los golpistas después de la irrupción de los guardias civiles de Antonio Tejero pistola en mano en el Congreso y recogían también los intentos de incriminarlo, a pesar de que quedaba exculpado. Una versión coincidente, de hecho, con la autoexculpación que el propio Juan Carlos hace en sus memorias. Días antes, José María Aznar, compartió en su Instagram una fotografía con el monarca, donde lo definía como el "rey de las libertades y la democracia en España". El popular no detalló ningún otro elemento sobre el encuentro, tampoco dónde fue tomada la imagen. La publicación se llenó de mensajes de juancarlistas que reclamaban el regreso del huído a España.
Feijóo pone la primera piedra
Aparte de los expresidentes del gobierno español, quien puso la primera piedra para pedir el regreso del Emérito a España fue Alberto Núñez Feijóo. En un tuit, este jueves, el líder de la oposición y del PP aseguró que la desclasificación de los documentos (que inicialmente su partido había tildado de una cortina de humo del gobierno de Sánchez) debería servir para "reconciliar a los españoles con quien paró el golpe de Estado". Los populares siempre han sido muy benevolentes con Juan Carlos I.
En agosto de 2020, el día de la huida hacia un paradero desconocido, hasta que no se confirmó que se encontraba en el Golfo Pérsico, los populares quisieron alabar su "fundamental contribución", mientras cargaban contra la extrema izquierda. Ahora, Feijóo reclama que, a pesar de los "errores innegables" pueda volver a Madrid para "pasar la última etapa de su vida en dignidad y en su país". Ante el revuelo que generó su tuit, el gallego añadió después que había comunicado a la Casa Real su intención de publicar el mensaje. La trifulca política constante entre el gobierno español y el PP no cesa y la vicepresidenta Maria Jesús Montero ha acusado a Feijóo de ser un oportunista y buscar un choque entre la Casa Real y el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez se ha referido en muy pocas ocasiones a Juan Carlos I. Siempre se limita a alabar la figura de su sucesor, Felipe VI, pero sobre el Emérito acostumbra a guardar silencio. Ahora tampoco lo ha hecho y el portavoz del gobierno español sobre esta cuestión ha sido el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, que se ha lavado las manos y ha asegurado que la decisión de volver solo corresponde al exmonarca y que la pelota está en su tejado, no en el del gobierno "ni mucho menos" en el del principal partido de la oposición. "Se puede actuar bien el 23F y actuar mal en otras cosas, es lo que pasa en la vida", reflexionó sobre Juan Carlos. El Ejecutivo ha intentado poner distancias con el Borbón, refugiándose en la figura de su hijo, a pesar de que la huida a los Emiratos Árabes se gestó con Sánchez como presidente y con un papel especial para la entonces vicepresidenta Carmen Calvo.
Un rey escondido para proteger a la princesa
En el debate sobre el regreso del exjefe del Estado solo faltaba conocer la posición de la Casa Reial, que la ha tenido escondida durante el último lustro: desde 2020, no hay ni una sola foto de Juan Carlos I con sus nietas Leonor y Sofía. Las únicas veces que padre e hijo han sido vistos en público ha sido en el marco de los funerales de la reina Isabel II de Inglaterra y de Constantíno de Grècia, donde no asistieron ni la princesa ni la infanta. En cambio, ellas dos sí que se desplazaron este enero a Grècia para despedir a su tía Irene de Grecia, hermana inseparable de Sofía, mientras que Juan Carlos I se quedó en su mansión. Esto no quiere decir que no se hayan visto, pero con la voluntad de proyectar a Leonor como una reina del siglo XXI se ha intentado alejarla al máximo de su abuelo, tal como él mismo ha lamentado. El Emérito no fue invitado a la jura de la Constitución de su nieta en el Congreso, pero sí a un desayuno familiar privado en Palacio, por ejemplo. Volvió a la Zarzuela el 22 de noveimbre pasado, para participar en otro ágape familiar, también en privado, con motivo de los 50 años de su coronación después de la muerte del dictador Francisco Franco, que lo designó sucesor a título de rey.

Juan Carlos tampoco ha asistido como invitado a ninguna entrega de los premios Princesa de Asturias, a diferencia de su mujer Sofia, que siempre apoya a su nieta. Eso sí, las visitas del Emérito a España para participar en regatas en la localidad pontevedresa de Sanxenxo, a pocas horas en coche de Oviedo, la capital asturiana, donde se celebra la ceremonia de los galardones, han sido una constante durante los últimos años. En el club náutico de la población gallega, donde lo aloja su fiel amigo Pedro Campos, es bienvenido, en el teatro Clara Campoamor, no. De hecho, Juan Carlos ha viajado a España y ha vuelto a su exilio dorado entre 16 y 18 veces desde 2020, la mayoría de ellas para participar en las regatas y en algunas ocasiones para someterse a pruebas médicas. En las últimas semanas se han desmentido rumores sobre la precariedad del estado de salud del monarca.
"Cuando quiera"
En un primer momento, el jueves la Casa Real hizo saber que así como la decisión de marcharse de España fue, según ellos, de Juan Carlos I, volver también lo ha de ser, en línea con lo que defendía el gobierno español. Con estas palabras, la Zarzuela, que había lamentado en los últimos meses algunas apariciones públicas de Juan Carlos, allanaba el regreso del Emérito, pero la travesía del desierto podría ser un poco más larga. Este viernes, desde la Casa Real avisaron que, a pesar de tener las puertas abiertas, para poder volver a vivir en el Estado deberá volver a tributar para "salvaguardar su imagen de especulaciones y posibles críticas, y, por consiguiente, la de la Corona como institución". La operación regreso, así, está en marcha: habrá que ver si llegará a buen puerto.