El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha vuelto este miércoles a descartarse como futuro líder del espacio español situado a la izquierda del PSOE. Se trata de uno de los nombres que más aparece en las quinielas para sustituir a Yolanda Díaz en este encargo de unificar el espacio, y genera bastante consenso entre muchas formaciones. Pero Bustinduy ha vuelto a descartarse, al día siguiente de que el coordinador general de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, instara a Movimiento Sumar, Comuns y Más Madrid a acelerar la elección del candidato de su alianza para las próximas elecciones generales. “Los vacíos no son beneficiosos”, advirtió.
Bustinduy ha asegurado este miércoles a los periodistas que le esperaban en el Congreso de los Diputados que no ha recibido este “ofrecimiento” por parte de ningún miembro de este espacio. En todo caso, ha aseverado que “no aspira” a ocupar este cargo. “Contribuiré todo lo que esté en mis manos para que la izquierda esté a la altura” en unos próximos comicios estatales, ha afirmado el ministro.
Maíllo señaló durante su comparecencia que este lunes tuvo lugar un Consejo Federal, órgano de dirección de Izquierda Unida, que abordó de manera "muy cohesionada" su informe para reclamar que "se aceleren los procesos de nombramiento" para la nueva persona que sea el referente electoral. Con ello, razonó, se garantiza que haya una izquierda "fuerte, coherente y proyectos de país en el próximo ciclo electoral". "En política, los espacios vacíos no proceden y no son beneficiosos; creo que esta aceleración tiene parte de una lógica y de un sentido común que yo estoy convencido de que comparte toda la organización", recalcó.
Sumar receta calma
Paralelamente, fuentes de Sumar trasladaron este martes a la agencia Europa Press que entienden la "inquietud" expresada por el líder de Izquierda Unida, pero señalan que hay que avanzar en el método de elección de listas, potenciar la participación y "ensanchar" el proyecto político. Y "después", según recalcan, será el momento de los "liderazgos" que no deben surgir de un mero acuerdo entre cuatro partidos sino incluir "mucha más gente".
Las prisas de Maíllo han llegado justo después de que, una vez más, se haya puesto de manifiesto que la desunión está pasando una durísima factura a las formaciones españolas situadas a la izquierda del PSOE. En diciembre, en Extremadura, la suma de fuerzas de Podemos con Izquierda Unida consiguió que la candidatura pasara de los cuatro a los siete diputados. En Aragón, yendo por separado, la formación morada quedó fuera de las Cortes e Izquierda Unida obtuvo solo un representante, siendo la Chunta Aragonesista la formación de izquierdas más triunfadora pasando de tres a seis escaños. Y este pasado domingo, en Castilla y León, también sin ir de la mano, ambos quedaron sin representación.